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Universidad 2.0: innovación educativa en la universidad > seguridad humana

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A la vista de todas las formas y estrategias que nos provee la Internet para la socialización del conocimiento, vale la pena resaltar lo que es evidente: desde una perspectiva socializadora, las nuevas tecnologías son también fuerzas impulsoras del “capital social” y la seguridad humana. Ese capital es uno de los elementos centrales en cualquier proceso de desarrollo comunitario.

Y es que en el ámbito de la convergencia telemática y digital, las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) han incrementado exponencialmente nuestra capacidad para mantener las redes sociales, tanto en los entornos inmediatos como en los ámbitos lejanos. Buena muestra de ello son las redes científicas y académicas, así como las de la sociedad civil, que han llevado a la Web sus acciones y formas de organización. Las primeras incluso, no hay que olvidarlo, son las creadoras de la Internet.

El boom de las redes sociales que se ha registrado en el último lustro de ningún modo nos muestra formas de organización del todo novedosas. El gran aporte que conllevan en las nuevas formas de presentarse estriba más bien en sus capacidades de potenciamiento, es decir, sus posibilidades de distribución más eficiente y extensiva en el espacio y el tiempo. Las redes siempre han estado ahí, pero ahora tienen a su disposición instrumentos informáticos (en forma de máquinas y en forma de códigos) que les permiten echar mano de metodologías y estrategias, esas sí novedosas, para replicar su organización y funcionamiento “reales” en el ámbito de la “virtualidad”. Además de que las ponen a la vista y disposición de un gigantesco espectro de usuarios.

El concepto mismo de “red” ha formado desde siempre parte de la capacidad humana para organizarse a la manera en que lo hace el cerebro para la gestión de los sentidos y la generación del pensamiento, la imaginación y los recuerdos. Para el efecto, su principal instrumento lo constituyen las redes neuronales, cuya estructura de algún modo se halla presente en todo el universo. Éstas fueron y siguen siendo el primer modelo para los desarrollos científicos que dan base técnica y conceptual a lo que hoy conocemos como “redes sociales de Internet”, son la base del modelo mismo de la Red de Redes y un fundamento importante para el desarrollo de la Web ideal, la Web Semántica.

Como consecuencia de lo anterior, en el ámbito del desarrollo tecnológico el modelo de “red” también ha tenido una presencia milenaria. Ya hace algunos años el antropólogo francés Armand Mattelart hacía el recuento de las redes más importantes a lo largo de la historia de la cultura y mostraba cómo su expansión por el mundo habría determinado en la misma medida la influencia y poder de los imperios en cada momento de la historia.

La mayoría de esas redes las seguimos usando hoy día:

  • Redes de caminos (ahí están las extensas carreteras del imperio romano, principal infraestructura de la actual red de carreteras en Europa).
  • Redes de navegación (que nos dejaron marcadas las rutas para las comunicaciones marítimas).
  • Redes ferroviarias (que impulsaron el desarrollo industrial en el siglo XIX).
  • Redes telegráficas y telefónicas (que sentaron las bases de la infraestructura para las actuales telecomunicaciones, sin las cuales ni la Internet ni la telemática serían posibles).
  • Redes satelitales (que impulsaron con fuerza la configuración de la actual sociedad de la información, a partir de la mundialización de las comunicaciones en el siglo XX).
  • Redes académicas (que con el apoyo de todas las anteriores, en distintas épocas según cada caso, durante siglos han desarrollado un gran tejido mundial de distribución del conocimiento).
  • Y muchas otras (como las redes de aviación o las redes de cómputo) que sería largo enumerar, pero que Mattelart nos permite conocer y comprender en su Historia de la Sociedad de la Información.

Ciertamente, la Red de Redes no es la excepción en esa historia de las expansiones imperiales. Y algo que Mattelart demuestra y no debemos olvidar: la Internet es el instrumento más poderoso para posibilitar la auténtica sociedad del control social, a través del control de la información. DNI, Cédula Única, controles sobre las conexiones y los servidores, cierre del código... no son sino balbuceantes muestras de lo que nos depara el destino en la Aldea Global interconectada...

Pese a todo, en nuestras manos está amortiguar el golpe o reorientar en la mayor medida de lo posible el uso de la tecnología en nuestros países, que poco a poco, en el contexto de todo este teatro tecnológico y de globalización mercantil van perdiendo su carácter de "estados nacionales". ¿Cómo lograrlo? Hemos de insistir en la úncia solución posible: alfabetizándonos informacionalmente y conduciendo la construcción de redes y uso de Internet hacia la socialización del conocimiento.

Volviendo al contexto del concepto de Red, debemos subrayar que paralelamente a la aplicación del modelo neuronal y el desarrollo de las redes tecnológicas, en la teorización sobre el concepto de "red" también ha desempeñado un papel importante la Teoría de los Seis Grados de Separación. Una teoría hoy exaltada por los apologistas de la Sociedad Red y cuyos principios se fundan en el planteamiento que Frigyes Karinthy hiciera en una de sus obras en 1930.

El mundo es un pañuelo —decía el escritor húngaro— y “cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona en el planeta a través de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios, conectando a ambas personas con sólo seis enlaces”. La idea es que “el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera”. (Seis grados de separación, artículo de la Wikipedia.)

Independientemente de la credibilidad que podamos darle al supuesto de Karinthy, es un hecho que en el orden de los fenómenos sociales las redes existen primero que nada en el mundo real, del cual parten todos los procesos de la “virtualidad”. Por su organización y tendencias en la Internet, las mejores redes sociales (en términos de uso inteligente, solidario y de colaboración) debieran ser la evidencia que nos obliguen a refutar el máximo meme darwiniano, aquella “verdad científica” de que las especies han sobrevivido gracias a las capacidades cuasi depredatorias del más fuerte sobre el más débil.

Por el contrario, así como contradice la visión darwiniana, el encauzamiento cada vez más fuerte de estas redes hacia la socialización del conocimiento también debería  fortalecer nuestra aceptación de la Teoría del Apoyo Mutuo, enunciada por Pedro Kropotkin a finales del siglo XIX y cuya validez irrefutable acaban demostrando las comunidades libres de Internet, en su configuración y hacer a través —precisamente— de las redes sociales.

Decía el gran anarquista ruso que el apoyo mutuo y la cooperación entre los individuos de las especies habían sido determinantes en el proceso evolutivo, no la sobrevivencia del más fuerte. La suya era una contundente y bien fundada respuesta al “darwinismo social”, que tan útil ha sido a los partidarios del pensamiento único. La basaba en rigurosos estudios científicos sostenidos sobre pruebas de la cooperación en comunidades de animales no humanos, así como en el análisis detallado de sociedades “salvajes”, el estudio de las ciudades autónomas medievales y en las mejores expresiones de la solidaridad en la Modernidad. En el menor de los casos, subraya Kropotkin, la cooperación y la ayuda mutua son tan importantes como la competencia.

De la ayuda mutua precisó el científico ruso:

“Se ha creado sobre la conciencia —aunque sea instintiva— de la solidaridad humana y de la dependencia recíproca de los hombres. Se ha creado sobre el reconocimiento inconsciente o semiconsciente de la fuerza que la práctica común de dependencia estrecha de la felicidad de cada individuo de la felicidad de todos, y sobre los sentimientos de justicia o de equidad, que obligan al individuo a considerar los derechos de cada uno de los otros como iguales a sus propios derechos”.

En conclusión, las redes sociales de Internet que han sido modeladas con una fuerte tendencia a la cooperación y la solidaridad por el bien común vienen a recordarnos el mejor camino del desarrollo social y comunitario. Dándoles el valor que merecen y usándolas en este sentido, hasta podríamos afirmar ante el filósofo Thomas Hobbes que hay refugios de la geografía humana donde ha dejado de tener validez absoluta una de sus frases más sabias: “Homo homini lupus est… El hombre es el lobo del hombre”.

Y para que no nos quedemos con las ganas de comprobarlo, ofrecemos aquí varias direcciones que nos pueden insertar en algunas de las redes más importantes de socialización del conocimiento. Sus presentaciones las extraemos directamente de sus documentos institucionales, pero valgan como un balbuceante intento de abrir una puerta a la reflexión, la búsqueda y la experimentación… En suma, como una concisa guía de entrada a seis rutas de socialización de los saberes, afluentes todas de una gran senda del libre tránsito hacia la sociedad del conocimiento en la “autopista de la información”.


Educación para la libertad, recursos para el educador

Educalibre es una apuesta de la comunidad educativa en torno al uso del Software Libre para catalizar la difusión y producción libre de conocimiento. Igualmente, un esfuerzo valioso para elevar de forma continua el logro educativo y generar igualdad de condiciones en el acceso a aprendizaje de calidad.

Educalibre nace de forma espontánea en el V Encuentro Linux, celebrado en la Universidad Técnica Federico Santa María el 22 octubre 2004. EducaLibre es posible por el apoyo del CSoL, Centro de Software Libre, de Argentina.

Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (Internet y TIC por el desarrollo y la justicia social)

La Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) es una red internacional de organizaciones cívicas que empoderan y asisten a grupos y particulares que trabajan por la paz, los derechos humanos, el desarrollo y la protección del medio ambiente, a través del uso estratégico de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), incluida Internet.

Los miembros de APC han sido en general los primeros proveedores de Internet en sus países. Hoy continúan siendo pioneros en el uso estratégico de las TIC para la sociedad civil, en especial en países en vías de desarrollo. APC es un facilitador internacional del compromiso de la sociedad civil con las TIC y cuestiones relacionadas, en práctica.


Un proyecto para abatir la brecha digital en Europa

Elearning Europa es un portal creado por la Comisión Europea para favorecer el uso de tecnologías multimedia y de Internet al servicio de la educación y la formación. El portal ofrece información, servicios y recursos específicos para cuatro áreas de interés básicas: los centros escolares, la educación superior, el mundo laboral y el aprendizaje permanente.

He aquí una plataforma abierta donde los actores y comunidades implicados pueden informarse, compartir experiencias, divulgar sus proyectos y debatir ideas, teorías y aplicaciones en Software libre.


Desarrollo para la ofimática social

Open Office.  Sitio oficial en español de la suite ofimática OpenOffice.org, paquetería de software de código abierto (muy similar al Office de Microsoft) con procesador de textos, hoja de cálculo, dibujante, programa de presentaciones y otras utilerías de distribución libre. Uno de los desarrollos más importantes para la promoción de la alfabetización informática y el abatimiento de la brecha digital dirigido a usuarios de escasos recursos. Es auspiciado por la empresa Sun Microsystems pero sostenida por miles de programadores, colaboradores y usuarios en todo el mundo.


Participación ciudadana a través de Internet

Observatorio Social. Asumiendo la misión de “articular el pensar y el actuar en la problemática social buscando formas innovadoras para dinamizar los recursos que promueven la equidad y la inserción social”, el Observatorio Social es una red social formada por personas con “un largo compromiso personal y profesional con los temas sociales”, que han revisado las formas de mirar, de interpretar y comprender la problemática social a partir de la interacción entre la investigación formal y el conocimiento que generan los actores sociales a partir de su propia búsqueda de bienestar.

Para los integrantes del Observatorio Social, es de central importancia incluir como elemento principal y distintivo la participación comunitaria en el impulso de la política social, responsabilidad del Estado pero también de los ciudadanos. Uno de los desafíos del Observatorio Social: integrar los niveles de acción del sector público, del sector social y del sector privado en beneficio de la comunidad. Este compromiso los lleva a generar permanentemente espacios de comunicación para difundir el conocimiento relevante y para canalizar las innovaciones en el pensar y en el quehacer social. El sitio Web del observatorio es uno de ellos.


Internet para la educación y el desarrollo del conocimiento académico

La Red Iris, es una importante iniciativa del gobierno español, sus instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil. En el año 1988, el Plan Nacional de Investigación y Desarrollo puso en marcha un programa horizontal especial para la Interconexión de los Recursos InformáticoS (IRIS) de las universidades y centros de investigación, y desde su inicio hasta finales de 1993 la gestión del Programa IRIS corrió a cargo de Fundesco.

A partir de 1991, cuando se considera finalizada una etapa de promoción y lanzamiento, IRIS se transforma en lo que es actualmente RedIRIS: la red académica y de investigación nacional que sigue siendo patrocinada por el Plan Nacional de I+D y que desde enero de 1994 hasta 2003 ha sido gestionada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

A partir de enero de 2004 RedIRIS se integra como un departamento con autonomía e identidad propias en el seno de la Entidad Pública empresarial Red.es, adscrita al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España.

RedIRIS cuenta con unas 250 instituciones afiliadas, principalmente Universidades y Organismos Públicos de Investigación, que llegan a formar parte de esta comunidad mediante la firma de un acuerdo de afiliación.

Los servicios de comunicaciones que RedIRIS ofrece a la comunidad académica y científica española, requieren el soporte de una infraestructura básica de transporte adaptada tecnológicamente a las necesidades de los centros e instituciones usuarias. Estos servicios se proporcionan además en colaboración con otras redes académicas y foros internacionales.

RedIRIS cuenta con una plantilla especializada en tecnología de las comunicaciones y en constante interacción con los centros conectados a través de sus Personas de Enlace con RedIRIS (PERs).


COMPLEMENTO EN VIDEO

Dos breves introducciones: el funcionamiento de las neuronas en el cerebro humano (modelo de base para la creación de las redes de Internet) y un acercamiento al concepto sociológico de capital social.

REDES NEURONALES

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Compartido el 9.9.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

Las redes sociales de solidaridad son uno de los principales y más fabulosos fenómenos sociológicos en la Internet. Sus pautas de acción, sus objetivos, su organización y su movilidad sin topes o fronteras reflejan claramente las mejores prácticas a las que la gente asociada en redes solidarias ya recurría aun antes de existir la Internet. Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) han tenido un papel fundamental en el potenciamiento de dichas prácticas, en la proliferación y la transnacionalización de esas redes, así como en la divulgación masiva de sus frutos.

A las causas del nacimiento de este tipo de redes en la Internet podemos agregar los cambios que las NTIC han producido y siguen produciendo tanto en las llamadas industrias culturales como en los sistemas educativos. Podemos destacar dos importantes transformaciones en esos dos ámbitos de la cultura:

  1. La evolución de los sistemas tradicionales de edición hacia un nuevo modelo de producción donde el eBook, o libro electrónico, es la punta de lanza de la digitalización del conocimiento en formatos escritos, sonoros y visuales para su distribución a través de las redes informáticas de transmisión de datos.
  2. La transformación del modelo tradicional de educación a distancia en un modelo mediado por el ordenador y las redes. Un nuevo modelo llamado eLearning, cuya influencia provoca cambios tan profundos en los paradigmas de la educación que el autodidactismo comienza a cuestionar seriamente la autoridad absoluta de las universidades como instituciones para la transmisión del conocimiento.

Las enormes potencialidades de socialización del conocimiento que ambos modelos proveen posibilitan ya la distribución masiva y gratuita de productos de conocimiento a públicos universales a través de la Internet. Se trata, en conclusión, de dos ámbitos de construcción de conocimiento cuya conversión tecnológica impulsa el fortalecimiento de la seguridad humana. Las redes en las comunidades libres, cabe subrayarlo, son el principal espacio de todas estas acciones.

En lo que respecta a la enseñanza, ésta es una de las grandes áreas que las NTIC pueden ayudar a fortalecer para la promoción de la seguridad humana. Mencionábamos líneas atrás la expansión imparable del autodidactismo, a contracorriente de los sistemas establecidos de la educación formal. Un autodidactismo cuyas características actuales jamás habrían sido posibles sin la existencia de la Internet.

E-Iearning, educación a distancia, educación no presencial, educación abierta y educación virtual son sólo algunos de los términos que se utilizan ahora para referirse a una modalidad instructiva y pedagógica que, ya integrada a la cultura convencional, ha tomado gran importancia con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la información.

Hoy día la educación verdaderamente “abierta” es una utopía cada vez más factible y concreta. Desde la creación misma de la imprenta se dieron sus posibilidades, que en la época contemporánea se potenciaron de manera incalculable con el advenimiento de las telecomunicaciones. Actualmente esta modalidad de enseñanza-aprendizaje es una práctica cotidiana a través de la Internet, gracias sobre todo —en lo que respecta a su faceta tecnológica— a la disposición de plataformas informáticas de aprendizaje basadas en el código abierto y el software libre, las cuales permiten la gestión a distancia tanto de los procesos académicos como de los procesos de aprendizaje y tutoría.

La enseñanza a distancia se enmarca así sin reservas en la llamada “Gestión del Conocimiento”, perfilándose además como una de las más importantes plataformas educativas y de formación para toda la vida, sin desplazar necesariamente a las formas e instituciones tradicionales de la educación reglada.

Para que los individuos y los grupos puedan insertarse en lo que también se ha llamado la “Sociedad Red” deben manejar eficientemente los nuevos métodos y herramientas de la enseñanza a distancia, utilizar sus instrumentos y participar en sus procesos (comenzando con los de la Internet). Sólo de esta manera podrán integrarse de manera favorable en la Sociedad del Conocimiento, un ecosistema social —por ahora en construcción— que sienta las bases de un gran proyecto universal basado en la informatización de los saberes y en el cambio de los paradigmas y las prácticas del conocimiento.

En cuanto a la producción editorial, como proceso de producción históricamente ha sido un canal de conocimiento casi siempre reservado para las élites económicas, académicas y políticas. Aún hoy, en países como los de América Latina, la cultura del libro no es un bien común entre las clases más desfavorecidas, que conforman el porcentaje mayoritario de las poblaciones de la región.

Las NTIC vienen a coadyuvar en el cambio de ese panorama. Ahora las publicaciones pueden ponerse al alcance de la mayoría gracias a los avances informáticos en programas y equipos para la llamada autoedición.

Sin mencionar los grandes beneficios que dichos avances han aportado a la industria editorial y a la socialización de los sistemas educativos (al dotarlos con una mejor distribución de contenidos para el estudio), diremos que con la intervención de las NTIC casi cualquier individuo común y corriente —cuando menos con un conocimiento básico de los procesos editoriales, por supuesto— puede establecer toda una red de publicaciones multiformato de amplia distribución e irrisorio costo. Un panorama prometedor, sin duda, pero ante el cual habrá que promover paralelamente la profesionalización editorial de la producción así generada, para fortalecer y no corromper por la improvisación una actividad tan vital para la sociedad.

El hecho es que actualmente cualquier individuo con una conexión a Internet puede tener a su alcance importantes acerbos de libros electrónicos, los cuales pueden incluso adquirirse sin costo e imprimirse sin restricciones. Y no se trata sólo de ediciones precarias, sino también (cada vez en mayor medida) de importantes publicaciones hechas con todo el rigor editorial y avaladas por autoridades reconocidas en las materias de las cuales tratan.

Además, los programas para la organización bibliográfica y la lectura experta de publicaciones electrónicas se distribuyen gratuitamente a través de la Internet junto con un sinfín de recursos de libre distribución, fundamentalmente importantes para la investigación social y el trabajo periodístico, académico y científico.

Metadata es una organización social, sin fines de lucro, que produce algunas de estas publicaciones y ofrece formación en el uso de modelos y herramientas para la investigación experta. Muchos de nuestros recursos educativos y de desarrollo de medios los compartimos con los usuarios de la Red a través de Paradigmas Complexus y algunos espacios más coordinados por la ONG. Te invitamos a conocer e introducirte en nuestras plataformas y redes, donde puedes suscribirte y participar con nosotros en la construcción del conocimiento y la socialización de los saberes. Además de participar en Gnoss, también formamos parte de la red de ONG Wiserheart.


VIDEOCOMPLEMENTO

Introducción express al eLearning


Fotografía del post: "Embraced by Words", por Robert van der Steeg.
Algunos derechos reservados, bajo una licencia Creative Commons.



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Compartido el 1.8.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

En el orden internacional que hoy rige al mundo las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) descuellan como el principal instrumento del desarrollo y la globalización. No hay rincón del planeta que pueda escapar de ese contexto: país sin tecnologías informacionales, país con mayores posibilidades de estancamiento económico y social.

En su enorme complejidad, las NTIC son recursos esencialmente contradictorios pero integradores. Conformadoras de lo que se ha dado en llamar “Sociedad de la Información”, estas herramientas y técnicas son enaltecidas por sus defensores como instrumentos definitivos y únicos para el desarrollo humano; opinión muy contraria a la de sus detractores, quienes las condenan como herramientas de control y principales causantes de la sistematización compleja y globalizada del capitalismo postindustrial.

Como ocurrió a principios del siglo XIX con la máquina y su principal consecuencia (el industrialismo), la acelerada implantación de las NTIC en todos los procesos económicos y sociales del siglo XX despertó y sigue atizando en muchos una reacción cuasi ludita que previene contra ellas acusándolas de provocar paros laborales, de la expansión de las depredadoras transnacionales y del fortalecimiento del —hasta ahora— gran policía del mundo (los Estados Unidos de Norteamérica) y sus aliados. Con las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación —subrayan quienes las defenestran— no sólo se magnifica el poder de un sistema económico expoliativo y excluyente, sino que también se sientan las bases para el advenimiento de aquel pesadillesco Big Brother anunciado por Georges Orwell en su novela 1984

En el extremo opuesto se ubican los apóstoles de las NTIC, que las consideran como la nueva panacea del estadio más avanzado de evolución humana. En un arrebato de embriaguez tecnocrática dicen que las computadoras y las tecnologías que convergen con su uso constituyen la solución a la pobreza, la ignorancia y el subdesarrollo. Exigen su instauración globalizada sin pararse a considerar aspectos culturales o de diferencias educativas y de infraestructura de las colectividades donde las quieren implantar. Las NTIC son, desde su punto de vista, la panacea contra las desigualdades en el mundo, desde la escala de los individuos hasta la de las naciones y la de la Aldea Global, la comunidad internacional como unidad compleja.

No cabe duda que ambas posturas se hallan en los extremos, y que las NTIC —sin ser panacea ni trampas de Luzbel— pueden contribuir tanto al avance humano como a su destrucción. ¿Por qué no optar por abordarlas como instrumentos de avance, dependientes del enfoque y de los propósitos de su uso?

Desde esta perspectiva, por principio habrá que tener en cuenta que, como cualquier tecnología, no deben ser implantadas indiscriminadamente en una sociedad, sino asumidas en consonancia con las necesidades y las posibilidades reales de quienes integran el corpus social, en lo económico, en lo cultural, en lo educativo y en lo político. Más aún: sin retroceder en sus posibilidades técnicas, educativas y comunicacionales, deben ser adaptadas al imaginario de cada colectivo y responder a las peculiaridades sociales que le sean propias.

En medio de la pobreza no resuelta y de la ignorancia endémica —por ejemplo— la implantación de las NTIC puede ser una experiencia desastrosa que no sólo lleve a la basura importantes inversiones en tecnología, sino que también provoque rechazos irresolubles que impidan su adopción posterior. En cambio, si se da su adaptación paulatina y adecuada puede dar pie a una importante incorporación de los individuos, los colectivos y las instituciones en el desarrollo de la sociedad del conocimiento, con todas las ventajas que ello conlleva.

El meollo del asunto no es, entonces, si son el camino de Utopía o la senda hacia el Infierno. Más bien cabe preguntarse:

  • ¿Cómo adoptar las NTIC desde la propia circunstancia, marcada en los países subdesarrollados por la pobreza, el retraso democrático, la corrupción en todos los sectores sociales, la ignorancia y la carencia tecnológica?
  • ¿Cómo enfrentar una realidad expoliadora de la seguridad humana que se impone a escala planetaria (“global”, diríamos actualmente) y a la cual no podemos sustraernos, a riesgo de quedar fuera de los procesos económicos y sociales, en la propia nación y en el mundo?
  • ¿Cómo preservar, en suma, nuestra seguridad como individuos y como nación en medio de esta avalancha de “neosaberes” y “neotecnologías” que rigen el avance de la nueva economía mundial?
  • ¿Cómo salvarnos de un nuevo tipo de exclusión?

Las respuestas nos las dan las mismas NTIC. Pasada la borrachera tecnológica de finales del siglo XX y la reacción paranoica ante la resaca posterior, podemos decir que en las sociedades desfavorecidas la posesión de las NTIC puede contribuir en gran medida a su seguridad, a su desarrollo en una palabra; tanto como pudo contribuir para el mismo tipo de sociedades en otros tiempos no lejanos la posesión de la tecnología industrial.

Quizá —¿por qué no planteárnoslo así?— debamos acudir a la analogía respecto al dicho preferido de los actuales militantes de la mundialización con justicia y equidad: “Pensar global, actuar local”, lo que podríamos traducir como “insertémonos en la globalización a nuestro modo y con nuestras posibilidades, sin renunciar a lo que nos caracteriza cultural y socialmente”.

Lo que los apologetas de la implantación tecnológica desbocada quieren ocultar o minimizar —y que los impugnadores de las NTIC pasan por alto soberanamente— es que existe una vía distinta, una “tercera vía” que nos evita vender el alma al Diablo o convertirnos en profetas del retroceso. Esta vía es la socialización del conocimiento.

Como postura político-económica y como filosofía social, se define con éste y otros nombres a una redistribución equitativa de la mayor riqueza de las sociedades posindustriales (la información y sus tecnologías), que a escala internacional cuenta ya con destacadas iniciativas.

A través de dichas iniciativas —mediante la conformación de importantes redes sociales basadas en el uso de las NTIC— amplios sectores otrora excluidos de la posesión y aprovechamiento de las nuevas tecnologías pueden acceder hoy a ellas como herramientas de desarrollo autónomo y como instrumentos para impulsar la recomposición social y económica de sus comunidades y sus instituciones. Ciertamente, las experiencias en este sentido apenas empiezan pero ya rinden importantes frutos por todo el orbe.

Lo que no puede negarse es que mediante las NTIC ya es posible obtener, crear y facilitar instrumentos, métodos, herramientas, conocimientos, estrategias, planes, programas, proyectos y apoyos diversos para que tanto los individuos como las comunidades fortalezcan su grado de integración social y sus redes de intercambio social. La Wolrld Wide Web es el espacio por excelencia para demostrarlo. ¿Cómo aprovecha cada uno de nosotros tal circunstancia?


Fotografía del post: "Keyloger", por Robert van der Steeg.
Algunos derechos reservados, bajo una licencia Creative Commons.



VIDEOCOMPLEMENTO: La brecha digital



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Compartido el 6.7.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

Los ciudadanos del siglo XXI arribamos a un nuevo milenio tras la culminación de una centuria marcada por el mayor y más veloz avance de la tecnología en toda la historia humana, así como por el ascenso de un nuevo bien de capital que se constituyó como el más fuerte e importante elemento de desarrollo en los países de economías avanzadas: la información.

La omnipresencia de este nuevo bien dio lugar a lo que se ha dado en llamar “sociedad de la información”. Es éste un concepto y calificativo de sobra impugnado y en exceso enaltecido que no puede pasarse por alto en toda reflexión sobre el fortalecimiento o el debilitamiento de los grupos sociales, constituidos como comunidades, como naciones o como sociedades.

La seguridad humana es quizá uno de los ámbitos donde más influye el buen o mal uso que se da a la tecnología. Por eso, en el contexto de cualquier consideración sobre seguridad humana el concepto de “sociedad de la información” debe ser un ítem importante para el análisis. Y es que, justamente, la mejor o peor caracterización que se dé con este calificativo a una sociedad expresa su mayor o menor desarrollo económico, político, social y cultural. No es gratuito que los países industrializados sean la punta de lanza en la instauración de esa llamada sociedad de la información; como tampoco lo es que hoy día se hayan establecido dos nuevos indicadores de análisis para la medición de las capacidades de conocimiento de una nación: la “alfabetización informática” y la “alfabetización informacional”.

En el trasfondo de toda esta concepción subyace el análisis comparativo sobre el grado de desarrollo tecnológico de las sociedades contemporáneas. En el fin del siglo XX y los albores del XXI, la informática se convirtió en la tecnología por excelencia que ha permitido el avance de las naciones desarrolladas, así como la imposición (llámese “globalización”) de su sistema económico.

La parafernalia cultural, política, educativa, social y económica que implica la aplicación de la informática en todos los órdenes de la vida planetaria ha dado lugar a la definición de lo que hoy conocemos como “Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación” (NTIC). Esto implica la convergencia entre la comunicación telefónica y satelital, el desarrollo de redes de transmisión de datos, las computadoras (ordenadores) cada vez más sofisticadas, el software automatizador de procesos, el software de uso personal, la digitalización de la información, los potentes dispositivos de almacenamiento, la informatización de la edición y la creación de redes internacionales de transmisión de datos. Un completo y complejo entramado de ciencias, disciplinas, técnicas, metodologías, modelos y paradigmas que prefiguran, además, los principios conceptuales y operativos de lo que podría ser una futura “sociedad del conocimiento”.

En este contexto es claro, pues, que si se les utiliza socialmente, las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) pueden representar en su conjunto un instrumento para fortalecer la seguridad humana, tanto en el plano de los individuos como en el de las comunidades que ellos forman.

El hecho es que ya numerosas redes sociales fortalecen sus acciones mediante la utilización de estas tecnologías. Entre otras: importantes redes profesionales de la educación, redes de investigacion científica que optan por los movimientos de apertura del trabajo académico y redes de organizaciones de la sociedad civil que potencian sus acciones a través de la Internet. Sin contar con que son muchas de estas redes las que recientemente han desempeñado un papel fundamental en la presión sobre gobiernos tiránicos y grandes corporativos que intentan apropiarse de la riqueza colectiva.

He ahí algunos usos inteligentes y sociales de las tecnologías, que pueden extenderse hasta la acción social por la transformación del fundamento mismo de los actuales Estados y muchas de las instituciones públicas, cada vez más lejanas del ciudadano común.

Algunos ejemplos vivos de los frutos que cabría esperar de la adopción del enfoque socializador lo constituyen las experiencias de las administraciones autonómicas en España con el software libre, el considerable ahorro financiero de importantes universidades que utilizan plataformas abiertas para la educación a distancia y los innumerables éxitos administrativos y financieros en la gestión estatal convertida al uso de los códigos abiertos.

La conclusión es contundente: más allá de su defensa o negación, las llamadas NTIC debieran ser ampliamente difundidas desde el Estado mediante políticas públicas de desarrollo social y ser aprovechadas por principio en la educación, eje de la transformación y el desarrollo de las sociedades. Y siempre, siempre, siempre, hay que insistir en ello, con un propósito absolutamente social.



VIDEOCOMPLEMENTO
Breves reflexiones sobre el trasfondo de la globalización.



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Compartido el 28.6.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

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