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Universidad 2.0: innovación educativa en la universidad > Docencia 2.0

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160 resultados

Como ha ocurrido con la escuela (la principal institución encargada de impartir formalmente los saberes acumulados en la historia humana) en la sociedad de la información la biblioteca también sufre importantes transformaciones. Las iniciativas de distribución social de contenidos y construcción colectiva de conocimiento en Internet nos lo confirman.

Gracias al libro electrónico, al amparo del desarrollo tecnológico y de la omnipresencia de los instrumentos informáticos como principales herramientas de comunicación, bibliotecas y archivos en su forma tradicional —como centro de resguardo documental o de encuentro sapiencial— se convierten poco a poco en los engranajes de un sistema de redes distribuidas de información digitalizada con acceso universal. Y lo más importante: sus estrategias y métodos de adquisición, clasificación, mantenimiento y distribución se ven cada vez más influidas por las prácticas de los usuarios alfabetizados informacionalmente.

Sin que deje de existir la antigua biblioteca, poco a poco toma posición la biblioteca digital. Su más conocida “macrorrepresentación” es la Web misma, que cada día se acerca más a la “Web Semántica”, el instrumento soñado por científicos de los años 50 con el que pretendían poner en relación cada conocimiento con el resto del conocimiento humano a través de un infinito tejido de hipervinculaciones (conexiones automatizadas) textuales donde sería posible llegar a cualquier documento desde cualquier documento.

Muchos aspectos son los que influyen en este avance. Por ejemplo:

  • La expansión de las redes de comunicación a escala mundial.
  • El acceso universalizado de la “Red” a cada vez más amplios sectores de la población.
  • El avance de las interfaces de navegación y el consecuente desarrollo de la Web.
  • La convergencia tecnológica entre las telecomunicaciones, las ciencias de la información y la técnica editorial.
  • El aumento del ancho de banda en las conexiones.
  • El desarrollo de software de código abierto y libre.
  • La preeminencia de las redes sociales como ámbitos de relación académica, científica y comunitaria.

De todo ello derivan nuevos modos de recoger, almacenar, registrar, ordenar, distribuir e intercambiar el conocimiento, principalmente mediante centros virtuales de distribución de contenidos.

Para el efecto se crean también nuevos instrumentos, pero basados en los ya existentes. Y ésta es precisamente la gran virtud de las nuevas tecnologías de la información, su capacidad integradora, el no ser sustitutivas. En otras palabras: vienen a fortalecer las confluencias, no a desechar los tradicionales usos cuya eficacia haya sido demostrada. Esa es, quizá, una de las principales razones de su éxito e imparable desarrollo.

La biblioteca digital, en ese sentido, es una de las principales muestras de convergencia, integración y alternatividad en la comunicación. En el nuevo contexto de las convergencias tecnológicas, los procesos tradicionales de la biblioteconomía y la documentación constituyen la base principal de nuevas formas de transmisión del conocimiento basadas en el uso de poderosos ordenadores y aplicaciones de software cada vez más intuitivas. Bien utilizadas, estas herramientas pueden convertir a cualquiera —con el propósito y el conocimiento necesarios— en un verdadero documentalista capaz de realizar clasificaciones, almacenamientos e indagaciones que hace apenas unos cuantos lustros sólo estaban al alcance de los profesionales de las ciencias de la información.

A este complejo modelo de interacción han venido a sumarse recientemente los espacios de almacenamiento virtual al alcance gratuito de todos los usuarios y las aplicaciones de “software como un servicio” desde la llamada “nube” de Internet, las aplicaciones SaaS (por sus siglas en inglés). Ambos —aplicaciones para usarse desde servidores en la Web y discos duros virtuales— nos posibilitan ampliamente la creación de verdaderos centros de documentación en otros tiempos sólo al alcance de grandes corporativos e instituciones universitarias y científicas.

Claro está, la eficiencia de estos centros documentales construidos por legos usuarios de la Internet depende absolutamente de las competencias digitales y documentalistas básicas de las que el usuario logre dotarse. Competencias al alcance de cualquiera si recordamos que la Red misma está construida sobre una base documentalista, y que con una básica comprensión de sus formas de organizar la información podemos apropiarnos de los conceptos y conocimientos básicos para gestionarla en nuestro inmediato beneficio. Con la debida guía, la Red misma nos dota de esas competencias a un muy bajo costo a través de la alfabetización informacional y de la investigación con método en la Internet.


VIDEOCOMPLEMENTO
Competencias digitales

(Disertación sobre los diversos ámbitos, métodos y herramientas necesarios para dotarse de competencias digitales, según el marco de la Unión Europea en Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación)



Fotografía del post: "Eyecatcher", por Robert van der Steeg.
Algunos derechos reservados, bajo una licencia Creative Commons.



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Compartilhado em 14.8.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

Categorias:

Universidad 1.0 y alumnos 2.0 (Rafael Ventura)

Rafael Ventura analiza "el problema que se deriva de la diferencia que existe entre los medios de comunicación que emplean los alumnos y los empleados por el profesorado en el proceso de enseñanza-aprendizaje".

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Publicado em 10.8.2011 por Equipo GNOSS

En el ámbito de lo institucional, la publicación electrónica como una de las grandes aportaciones de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) se ha convertido en una importante opción que posibilita vías alternativas a la producción editorial (tradicionalmente onerosa), necesaria para dar salida a los productos de la investigación. Ensayos, productos de investigación, instructivos, manuales y cursos completos de importantes organizaciones públicas y privadas se distribuyen ahora en alguno de los formatos del e-Book, accesibles a cualquiera desde la Red de Redes, ya sea mediante pago o para descarga gratuita incluso bajo licenciamientos públicos.

A partir de estas posibilidades, numerosas redes académicas y comunitarias han comenzado a incursionar en la creación de importantes bibliotecas digitales para la sistematización del conocimiento de sus grupos y organizaciones. En muchos casos se forman reservorios de uso para grupos cerrados de investigación o de vinculación profesional; en otros, se generan iniciativas de creación colectiva y abierta, donde incluso el código de programación de las plataformas que los soportan quedan a la disposición pública; en algunos más se desarrollan importantes proyectos de largo plazo para formar plataformas de acceso universal, sí, pero cuyos códigos de configuración quedan totalmente restringidos y bajo la propiedad absoluta de sus creadores.

Para ejemplificar con algunas interesantes iniciativas como las mencionadas, nos referiremos a tres proyectos internacionales que se pueden contar entre los primeros de su tipo en el ámbito hispanohablante: la Biblioteca Cervantes, de España, la Biblioteca El Aleph, de Argentina, y la Wikipedia, que cuenta con Wikilibros, un importante apartado de libros electrónicos.

Dejamos para otra ocasión la reseña de otros importantes proyectos públicos (como el de Google y la digitalización de millones de libros en papel para llevarlos a la biblioteca digital), cuyas características interesa más enmarcar en el desarrollo especializado de plataformas documentalistas y bibliotecológicas, en las corrientes de los movimientos de los comunitarios virtuales y en la búsqueda de la llamada Web Semántica.


Una visión cervantina

Definida por sus promotores como “la biblioteca de las culturas hispánicas”, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes fue inaugurada en julio de 1999. De ella decían sus fundadores que es:

“…un amplio proyecto de edición digital del patrimonio bibliográfico, documental y crítico español e hispanoamericano, que pretende potenciar la expansión universal de las culturas hispánicas a través de la utilización y la aplicación de los medios tecnológicos más avanzados”.

Al decir de sus promotores (la Universidad de Alicante y el Banco Santander Central Hispano, con la colaboración de la Fundación Marcelino Botín), es una iniciativa con la cual se intenta promover la suma de esfuerzos y proyectos de otras instituciones, públicas o privadas, interesadas en el estudio y la difusión de la cultura española e hispanoamericana.

En su fondo bibliográfico y documental (de libre acceso vía Internet) se resguardan importantes y numerosas obras de la cultura hispanoamericana, así como obras de referencia, estudio, análisis y crítica para comprenderla mejor. Historia, literatura y filosofía destacan como ejes de construcción de esta gran biblioteca, rigurosa y científicamente dirigida por un grupo de docentes e investigadores universitarios de diversas procedencias internacionales.

Esta sistematización ha posibilitado la conformación de amplios catálogos alfabéticos perfectamente clasificados e indizados mediante la técnica CDU (clasificación decimal universal), lo que permite universalizar el acceso no sólo a los hispanoparlantes, sino también a usuarios hablantes de otras lenguas (cuenta incluso con catálogos en lenguas distintas al castellano). Ni qué decir de sus instrumentos de consulta y búsqueda en línea, constantemente perfeccionados para facilitar la vida al usuario.


Borgiano reservorio

El Aleph es otra importante iniciativa en castellano que demuestra cómo las nuevas tecnologías usadas solidariamente pueden contribuir en mucho a ese aspecto de la seguridad humana que es la educación.

Inspirados en el título de un cuento de Jorge Luis Borges, sus promotores (argentinos, como el gran escritor) explican el proyecto con la misma definición que Borges aplicara a su narración:

“…el lugar donde, sin ninguna posible confusión, todos los lugares del mundo se encuentran, vistos desde todos los ángulos”.

¿La Web semántica desde un nodo bibliotecario en Argentina? Su intención, afirman, fue brindar al mundo, en un solo lugar, todos aquellos textos que consideraron imprescindibles en cualquier biblioteca, sin importar su origen.

A partir de noviembre de 1998 El Aleph habría de iniciar una interesante historia, dividida en trece etapas, que derivaría finalmente en una importante empresa con sentido social capaz no sólo de promover una amplia socialización del conocimiento, sino también de sostenerse gracias a una importante y tecnologizada gama de servicios editoriales para el usuario corporativo.

Inicialmente sus creadores buscaban en la Internet textos en español para la investigación social. Lo que en apariencia era una sencilla aspiración se convirtió muy pronto en un reto casi imposible de cumplir, sobre todo en una época donde el idioma español ocupaba menos que cero espacios en la Red de Redes. Fue así como se vieron motivados para crear su propia biblioteca: El Aleph, que abrió su sitio al público en 1999, con un servidor ubicado en Toronto, Canadá. Contaban apenas con 10 títulos.

El éxito del proyecto, que para finales de 1999 poseía ya más de 150 títulos digitalizados, llevó a sus promotores a crear un Directorio de Recursos Literarios en Español, con hipervínculos a otros sitios de contenidos específicos, así como un foro de discusión que para el año 2000 había registrado ya a 1000 usuarios.

Ese mismo año se habían incorporado colaboradores de Argentina, Chile, España y Paraguay, lo que permitió, en febrero, lanzar la editorial El Aleph, donde los usuarios podían publicar sus propias obras. La primera semana había ya solicitudes de 100 autores que deseaban incorporarse al proyecto con sus obras.

Hoy, El Aleph posee una librería para la venta de 100,000 títulos en formato tradicional, 500 libros de factura propia, algunas incluso reproducciones facsimilares de libros de alto valor histórico. A ello se agregan nuevos servicios en red para los usuarios, como chat, club de lectura y un taller en línea de corrección de estilo para autores. Lo que naciera como una simple inquietud por recuperar materiales de la Internet se convirtió, finalmente en una gran empresa social.


Saberes en colectivo

La Wikipedia es otra importante iniciativa de las comunidades libres de Internet. Se trata de un proyecto colectivo cuya finalidad principal, cuando se inició, era escribir comunitariamente enciclopedias libres en todos los idiomas (a la manera de enciclopedias universales como Encarta, de Microsoft, recientemente cerrrada por el avance de la Wikipedia). Fue fundada por Jimmy Wales y Larry Sanger, dos miembros destacados de la llamada “comunidad libre de Internet”.

Para el efecto desarrollaron un software especial (en lenguajes de programación y bases de datos de código abierto libre) que permitiría a los autores participantes publicar en línea sus artículos sin requisitos de revisión inicial, pero con la condición de que posteriormente serían revisados, corregidos y adicionados por otros colaboradores dispuestos a hacer ese trabajo. En todos los casos, un grupo de editores formado por especialistas voluntarios en cada una de las materias (innumerables) de la enciclopedia.

Iniciada el 15 de enero de 2001, para el año 2004 la Wikipedia contaba ya con la participación de 10,000 editores voluntarios trabajando en 1,000,000 de artículos en más de 50 idiomas. Para marzo de 2005 la versión líder del proyecto (la inglesa) contenía en sus páginas poco más de 500,000 entradas, alcanzándose el millón y medio entre todos los idiomas. Diariamente cientos de miles de usuarios hacen decenas de miles de ediciones y crean decenas de miles de nuevos artículos.

Uno de los principales atractivos de la Wikipedia es que todos sus contenidos (textuales o de imagen) se publican bajo una modalidad de licenciamiento público que permite su libre distribución, reproducción y edición. Mediante esta licencia (conocida en el mundo del software libre como licencia GNU-GFDL) las contribuciones permanecen como propiedad de sus autores, pero con límites de responsabilidad y prohibición de lucro para los usuarios.

Hoy, la Wikipedia se ha convertido en un amplio proyecto que incluye las siguientes derivaciones: Wikidiccionario (diccionario de sinónimos), Wikilibros (libros de texto y manuales), Wikiquote (colección de citas), Wikisource (documentos originales), Wikiespecies (directorio de especies), Wikinoticias (noticias libres) Commons (imágenes y multimedia), Wikiversidad (recursos de aprendizaje y proyecto de universidad abierta) y Meta-Wiki/Wikimedia (coordinación de proyectos en línea y reservorio de recursos multimedia).


PDF, el rey de los formatos

El protagonista principal de las nuevas bibliotecas digitales es el formato de archivo PDF. Se trata de una forma de presentar contenidos que ofrece muchas ventajas para la distribución del conocimiento:

  • Fue el primer formato eBook universal.
  • Es un formato abierto actualmente.
  • Es de uso universal.
  • Es de fácil conversión a documentos de texto e imagen.
  • Los programas para su lectura y marcaje son gratuitos.
  • Es el formato elegido por la mayoría de bibliotecas digitales en el mundo.
  • Cualquier dispositivo electrónico con capacidades de lectura de libros electrónicos puede reproducirlo.
  • En materia de métodos documentalistas maneja su metadata con los estándares Dublin Core, uno de los más importantes sistemas de clasificación de documentos.
  • Puede usarse tanto en pantalla como para la impresión profesional.
  • Admite aplicación de rangos de seguridad para bloquear algunas de sus funcionalidades, como la impresión, la copia o la modificación.
  • Todos los programas de autoedición lo utilizan como la primera forma de salida después de sus propios formatos.


El formato PDF, por otra parte, permite muchas formas de públicación en la "nube". Por ejemplo:

  • Libros electrónicos en formato Flash para su lectura en pantalla y descarga como PDF original.
  • Presentaciones en línea, convertidas en tiempo real al formato Flash para su visualización en pantalla y descarga en PDF.
  • Archivos para el intercambio, anotación y seguimiento en el marco de la administración de proyectos.
  • Libros multimedia basados en el PDF, con archivos de video, sonido y animación Flash incrustados en sus páginas.


En conclusión, el formato PDF representa no sólo el auténtico origen y la actualidad de los libros electrónicos, sino también su futuro. Por sí mismo constituye toda una plataforma de desarrollo que puede dar base planificada a muchos aspectos de la gestión del conocimiento en nuestras organizaciones. En la Internet sobran aplicaciones SaaS vinculadas de forma importante a este formato: intranets virtuales, discos duros virtuales, administradores de proyectos, Learning Manager Systems, Content Manager Systems, sistemas de videoconferencia y, por supuesto, manejadores de bibliotecas digitales.

Como usuarios profesionales de la Web es importante conocer a fondo este formato, sus posibilidades y los instrumentos que nos permiten tanto su producción como su almacenamiento, mantenimiento y distribución en el entorno de sistemas de información digital. Desde esa perspectiva, son tres sus niveles de importancia para la Gestión del Conocimiento en nuestras organizaciones: constituye un excelente punto de partida para iniciar nuestros procesos de alfabetización informacional, es un medio idóneo para dar soporte a la documentación de muchos de nuestros procesos organizacionales, y su dominio como producto editorial es un importante objetivo en el marco de nuestros procesos de documentación, comunicación y difusión. En Metadata es uno de nuestros principales instrumentos.


VIDEOCOMPLEMENTO

Biblioteca Digital Hispánica

(Un ejemplo institucionalizado del aprovechamiento de las nuevas tecnologías para el bien público)



Fotografía del post: "Out of the pit", por Robert van der Steeg.
Algunos derechos reservados, bajo una licencia Creative Commons.

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Compartilhado em 8.8.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

Las redes sociales de solidaridad son uno de los principales y más fabulosos fenómenos sociológicos en la Internet. Sus pautas de acción, sus objetivos, su organización y su movilidad sin topes o fronteras reflejan claramente las mejores prácticas a las que la gente asociada en redes solidarias ya recurría aun antes de existir la Internet. Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) han tenido un papel fundamental en el potenciamiento de dichas prácticas, en la proliferación y la transnacionalización de esas redes, así como en la divulgación masiva de sus frutos.

A las causas del nacimiento de este tipo de redes en la Internet podemos agregar los cambios que las NTIC han producido y siguen produciendo tanto en las llamadas industrias culturales como en los sistemas educativos. Podemos destacar dos importantes transformaciones en esos dos ámbitos de la cultura:

  1. La evolución de los sistemas tradicionales de edición hacia un nuevo modelo de producción donde el eBook, o libro electrónico, es la punta de lanza de la digitalización del conocimiento en formatos escritos, sonoros y visuales para su distribución a través de las redes informáticas de transmisión de datos.
  2. La transformación del modelo tradicional de educación a distancia en un modelo mediado por el ordenador y las redes. Un nuevo modelo llamado eLearning, cuya influencia provoca cambios tan profundos en los paradigmas de la educación que el autodidactismo comienza a cuestionar seriamente la autoridad absoluta de las universidades como instituciones para la transmisión del conocimiento.

Las enormes potencialidades de socialización del conocimiento que ambos modelos proveen posibilitan ya la distribución masiva y gratuita de productos de conocimiento a públicos universales a través de la Internet. Se trata, en conclusión, de dos ámbitos de construcción de conocimiento cuya conversión tecnológica impulsa el fortalecimiento de la seguridad humana. Las redes en las comunidades libres, cabe subrayarlo, son el principal espacio de todas estas acciones.

En lo que respecta a la enseñanza, ésta es una de las grandes áreas que las NTIC pueden ayudar a fortalecer para la promoción de la seguridad humana. Mencionábamos líneas atrás la expansión imparable del autodidactismo, a contracorriente de los sistemas establecidos de la educación formal. Un autodidactismo cuyas características actuales jamás habrían sido posibles sin la existencia de la Internet.

E-Iearning, educación a distancia, educación no presencial, educación abierta y educación virtual son sólo algunos de los términos que se utilizan ahora para referirse a una modalidad instructiva y pedagógica que, ya integrada a la cultura convencional, ha tomado gran importancia con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la información.

Hoy día la educación verdaderamente “abierta” es una utopía cada vez más factible y concreta. Desde la creación misma de la imprenta se dieron sus posibilidades, que en la época contemporánea se potenciaron de manera incalculable con el advenimiento de las telecomunicaciones. Actualmente esta modalidad de enseñanza-aprendizaje es una práctica cotidiana a través de la Internet, gracias sobre todo —en lo que respecta a su faceta tecnológica— a la disposición de plataformas informáticas de aprendizaje basadas en el código abierto y el software libre, las cuales permiten la gestión a distancia tanto de los procesos académicos como de los procesos de aprendizaje y tutoría.

La enseñanza a distancia se enmarca así sin reservas en la llamada “Gestión del Conocimiento”, perfilándose además como una de las más importantes plataformas educativas y de formación para toda la vida, sin desplazar necesariamente a las formas e instituciones tradicionales de la educación reglada.

Para que los individuos y los grupos puedan insertarse en lo que también se ha llamado la “Sociedad Red” deben manejar eficientemente los nuevos métodos y herramientas de la enseñanza a distancia, utilizar sus instrumentos y participar en sus procesos (comenzando con los de la Internet). Sólo de esta manera podrán integrarse de manera favorable en la Sociedad del Conocimiento, un ecosistema social —por ahora en construcción— que sienta las bases de un gran proyecto universal basado en la informatización de los saberes y en el cambio de los paradigmas y las prácticas del conocimiento.

En cuanto a la producción editorial, como proceso de producción históricamente ha sido un canal de conocimiento casi siempre reservado para las élites económicas, académicas y políticas. Aún hoy, en países como los de América Latina, la cultura del libro no es un bien común entre las clases más desfavorecidas, que conforman el porcentaje mayoritario de las poblaciones de la región.

Las NTIC vienen a coadyuvar en el cambio de ese panorama. Ahora las publicaciones pueden ponerse al alcance de la mayoría gracias a los avances informáticos en programas y equipos para la llamada autoedición.

Sin mencionar los grandes beneficios que dichos avances han aportado a la industria editorial y a la socialización de los sistemas educativos (al dotarlos con una mejor distribución de contenidos para el estudio), diremos que con la intervención de las NTIC casi cualquier individuo común y corriente —cuando menos con un conocimiento básico de los procesos editoriales, por supuesto— puede establecer toda una red de publicaciones multiformato de amplia distribución e irrisorio costo. Un panorama prometedor, sin duda, pero ante el cual habrá que promover paralelamente la profesionalización editorial de la producción así generada, para fortalecer y no corromper por la improvisación una actividad tan vital para la sociedad.

El hecho es que actualmente cualquier individuo con una conexión a Internet puede tener a su alcance importantes acerbos de libros electrónicos, los cuales pueden incluso adquirirse sin costo e imprimirse sin restricciones. Y no se trata sólo de ediciones precarias, sino también (cada vez en mayor medida) de importantes publicaciones hechas con todo el rigor editorial y avaladas por autoridades reconocidas en las materias de las cuales tratan.

Además, los programas para la organización bibliográfica y la lectura experta de publicaciones electrónicas se distribuyen gratuitamente a través de la Internet junto con un sinfín de recursos de libre distribución, fundamentalmente importantes para la investigación social y el trabajo periodístico, académico y científico.

Metadata es una organización social, sin fines de lucro, que produce algunas de estas publicaciones y ofrece formación en el uso de modelos y herramientas para la investigación experta. Muchos de nuestros recursos educativos y de desarrollo de medios los compartimos con los usuarios de la Red a través de Paradigmas Complexus y algunos espacios más coordinados por la ONG. Te invitamos a conocer e introducirte en nuestras plataformas y redes, donde puedes suscribirte y participar con nosotros en la construcción del conocimiento y la socialización de los saberes. Además de participar en Gnoss, también formamos parte de la red de ONG Wiserheart.


VIDEOCOMPLEMENTO

Introducción express al eLearning


Fotografía del post: "Embraced by Words", por Robert van der Steeg.
Algunos derechos reservados, bajo una licencia Creative Commons.



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Compartilhado em 1.8.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

La llamada “Gestión del Conocimiento” es una de las más importantes actividades de las nuevas redes sociales basadas en la verdadera socialización para el desarrollo humano. Su principal sitio de encuentro son los canales de militancia social y actividad académica que posibilita la International Network, mejor conocida como Internet. De manera consciente o no, todas estas redes echan mano de ese paradigma organizacional que, proveniente de la administración, sustenta las mejores prácticas en los ámbitos de la actividad científica y académica.

Con el ánimo de simplificar, podemos entender a la Gestión del Conocimiento desde tres perspectivas a la vez: como un paradigma, como un modelo y como un instrumento. Un paradigma porque se constituye como un nuevo punto de partida o enfoque para abordar los conceptos, las formas y los métodos de aprehensión del conocimiento en cualquier territorio de la actividad humana; un modelo porque se plantea como una nueva disciplina que nos provee con la organización, los métodos y las herramientas necesarias para aprovechar la aprehensión del conocimiento en la sociedad compleja que hoy habitamos; un instrumento porque echando mano de sus principios básicos tenemos a nuestra disposición un apoyo invaluable para organizar nuestro manejo de la información y los procesos de construcción de conocimiento.

El objetivo central de la Gestión del Conocimiento es facilitar la adquisición, generación, desarrollo, mantenimiento, organización, acumulación, sistematización, intercambio, promoción y difusión del conocimiento; en el caso que nos ocupa, el conocimiento que las redes sociales ya mencionadas requieren para potenciar el desarrollo humano mediante la educación, la formación y la capacitación de los individuos, los grupos y las organizaciones.

Los valores cívicos, el ejercicio consciente de la tolerancia y la promoción de la ética personal, profesional y social condicionan permanentemente las acciones de estas redes. Entre todas ellas, en la Internet destacan las redes de las “comunidades libres”, en las que el viejo y temido hacker de finales del siglo XX se desenvuelve como un cibermilitante social cuyas principales armas de combate político son la educación y, por supuesto, las Nuevas Tecnologías de la Información y el Conocimiento (NTIC).

Para el logro de sus objetivos, las nuevas redes sociales de solidaridad (originadas en su mayoría en el movimiento del software libre y en redes previamente existentes fuera de la “virtualidad”) operan infraestructuras y proyectos colectivos ampliamente incluyentes, en los que los sujetos objetivo de sus acciones —cualquier usuario de la Red de Redes— pueden participar en la apropiación amplia y continua de los beneficios de las culturas locales, nacionales e internacionales, en todas sus vertientes, humanísticas, científicas, religiosas, sociales, étnicas, económicas, etc.

El fin último de este tipo de redes: ofrecer a cualquiera los elementos necesarios para participar en la conformación de una sociedad más igualitaria, mejor educada y practicante de valores éticos que la impulsen hacia la solidaridad, el perfeccionamiento de la civilidad, el fortalecimiento del tejido social y la vivencia del sentido humanista de la existencia.

A través de la apropiación y redistribución de la información y el conocimiento, desde las nuevas redes sociales basadas en el uso solidario de las NTIC, individuos, organizaciones, grupos, comunidades y sociedades enteras demuestran que mediante la utilización sensata de estas herramientas es posible:

  • Contribuir eficazmente al propio progreso y el de la sociedad.
  • Obtener formación libre y gratuita en diversas capacidades necesarias para la participación socioeconómica y política.
  • Favorecer la transferencia tecnológica en materia informática al menor costo posible hacia los países y los grupos menos favorecidos.
  • Colaborar en la promoción de ciudadanos educados cívicamente, conscientes de sus derechos y obligaciones.
  • Aprovechar mejor las posibilidades del capital social para la promoción individual y comunitaria.
  • Transformar las relaciones sociales para la construcción de una sociedad justa y equitativa, formada por individuos y comunidades que basen su interacción en una convivencia fundada en la equidad, la responsabilidad y el respeto a los derechos individuales, humanos, civiles, sociales, políticos, económicos y religiosos.
  • Promover la educación permanente: educar, educar y educar.


En ese contexto, la casi totalidad de las nuevas redes sociales basadas en el trabajo por el desarrollo comunitario estimulan y propician el uso ético y social de los medios masivos de comunicación por parte de todos los involucrados en su manejo, como periodistas, actores, productores, realizadores, directores, comercializadores y usuarios, entre otros.

En los mejores casos (sin asumir partido o militancias particulares y al margen de la ideologización de sus acciones), desde esta clase de redes sociales infinidad de individuos impulsan iniciativas que apuntan a diversos sentidos fortalecedores de la seguridad humana, que inciden desde todo tipo de acciones. Por ejemplo:

  • Educación, capacitación y promoción de la cultura y las bellas artes mediante la institucionalización de nuevos tipos de licenciamiento público y reserva de derechos para posibilitar la socialización de las creaciones intelectuales y artísticas, sin que los creadores renuncien a su propiedad o dejen de percibir justas utilidades por su trabajo.
  • Capacitación sistematizada en el uso de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como promoción de las mismas, a través de las vías que ofrece la Internet.
  • Diseño y desarrollo de instrumentos y aplicaciones de software de distribución libre, con lo cual se propicia un férreo combate a la piratería, así como una intensiva promoción de valores y el abatimiento de las dependencias tecnológicas.
  • Investigación e intercambio de conocimientos y experiencias profesionales en materia de comunicación, educación, capacitación y gestión para el desarrollo sostenible. El conocimiento se hace abierto y comienza a intercambiarse en las modalidades “open” dentro y fuera de los ámbitos científico y académico.
  • Diseño y operación de proyectos de comunicación y comunitarios, con lo que se impulsa el empoderamiento de las comunidades.
  • Elaboración participativa de propuestas legislativas tendientes a mejorar las condiciones educativas, socioeconómicas y culturales de grupos sociales en particular y de la población en general, incluyendo la diversidad étnica de sus sociedades. Es decir la construcción de una sociedad verdaderamente incluyente.
  • Difusión libre y gratuita de información y conocimientos especializados en comunicación y desarrollo organizacional. Para potenciar a las instituciones y las empresas por igual, en el marco de una visión plenamente socializadora.
  • Formación de medios de información (como las estaciones radiotransmisoras educativas en Internet), a través de los cuales ocurre el intercambio de experiencias comunitarias y de información para el mejoramiento de la vida y la economía familiar.
  • Promoción y producción de programas de radio y televisión de carácter cultural, con fuerte énfasis en la preservación y promoción de las costumbres, tradiciones y saberes locales.
  • Promoción, fomento, coordinación, patrocinio y subvención de cursos, conferencias, seminarios, talleres, simposios, diplomados, encuentros y congresos con el propósito de capacitar, asesorar, instruir, formar conocimiento, enseñar, intercambiar, investigar y difundir productos de investigación científica. ¿Los beneficiarios?: cualquier usuario de la Internet.
  • Generación, venta e intercambio de productos y servicios en el marco de una nueva economía solidaria, dando lugar así a la paulatina formación internacional de un nuevo modelo de economía (aunque de añeja inspiración desde las trincheras del “comercio justo”).
  • Mejoramiento de las relaciones entre el individuo, la comunidad y quienes manejan los diferentes medios de comunicación, para lograr un entendimiento común de la misión social y cultural de dichos instrumentos de difusión masiva.
  • Creación y operación de museos comunitarios, bibliotecas públicas, escuelas y redes virtuales de comunicación y educación, a escalas local, regional, nacional e internacional.
  • Atención comunicacional a las personas que, por sus carencias socioeconómicas o por problemas de invalidez, se ven impedidas para satisfacer sus requerimientos básicos de subsistencia y desarrollo.
  • Desarrollo y promoción de centros y empresas de comunicación desde donde se operan proyectos al servicio de individuos, comunidades locales o de la sociedad en general, con preponderante perspectiva social.


Es claro entonces que, así como pueden servir para perfeccionar la explotación del hombre por el hombre y reforzar el control de los individuos y las sociedades, las NTIC también pueden potenciar el desarrollo individual y colectivo. Todo depende del uso que se les dé y de los contenidos que se transmitan por sus canales de distribución. Una de las principales pruebas de ello es el uso que las redes mencionadas dan a estas tecnologías para extender la socialización del conocimiento.

Podemos afirmar sin duda alguna que el abatimiento de costos que ofrecen en muchos procesos, así como su enorme capacidad para conjuntar el trabajo de redes humanas y redes tecnológicas (como la integración que hemos venido mencionando), califica a las NTIC como medios idóneos para la Gestión del Conocimiento. Por primera vez esa gestión puede estar realmente en las manos de la sociedad misma, desde el plano individual hasta el comunitario. Las redes sociales representan uno de los canales más importantes para lograrlo.



VIDEOCOMPLEMENTO

Gestión del Conocimiento

(Una visión completa de la instrumentación del modelo en la empresa como organización, perfectamente transferible a cualquier tipo de organización, desde el ámbito individual y una red de trabajo académico hasta una institución completa, académica o gubernamental)


Parte 1


Parte 2


Parte 3



Fotografía del post: "PopArt", por Robert van der Steeg.
Algunos derechos reservados, bajo una licencia Creative Commons.



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Compartilhado em 23.7.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

Posibilidades educativas de Google+

Javier Díaz nos ofrece en su blog, Aprendizaje y conocimiento,  un competo artículo donde analiza con detalle las posibilidades educativas de Google+. Describe su sistema de contactos por círculos, la posibilidad de crear comunidades de aprendizaje (categorizadas por temáticas), sus sistemas de intereses y recomendaciones (botón “+1”), la integración con otras aplicaciones y su servicio de videochat (Quedadas o Hangout).
En esta página puedes acceder a una demo interactiva de la red social de Google.

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Publicado em 13.7.2011 por Ana Moreno

Blended Learning Toolkit

Esta web es un recurso gratuito y muy interesante para los docentes y centros que se plantean utilizar un modelo mixto de aprendizaje (presencial y no presencial ) que se beneficie del uso de las tecnologías dentro y fuera del aula. En la web se pueden encontrar multitud de ejemplos, modelos e información sobre el blendede learning (aprendizaje mixto).

Consta, entre otras cosas de:

  • ejemplos, estrategias y principios básicos
  • Dos plantillas de cursos tipo sobre cursos de álgebra y composicion (escritura), y sugerencias para aplicar esos modelos a otras materias
  • Materiales para formación de formadores en este tipo de metodologías
  • Protocolos de evaluación y recogida de datos, incluyendo diferentes tipos de instrumentos
  • Referencias a investigaciones en este ámbito

Esta iniciativa nace de la colaboración entre varias universidades norteamericanas.

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Publicado em 12.7.2011 por Maria Jose Rodríguez Malmierca

En el orden internacional que hoy rige al mundo las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) descuellan como el principal instrumento del desarrollo y la globalización. No hay rincón del planeta que pueda escapar de ese contexto: país sin tecnologías informacionales, país con mayores posibilidades de estancamiento económico y social.

En su enorme complejidad, las NTIC son recursos esencialmente contradictorios pero integradores. Conformadoras de lo que se ha dado en llamar “Sociedad de la Información”, estas herramientas y técnicas son enaltecidas por sus defensores como instrumentos definitivos y únicos para el desarrollo humano; opinión muy contraria a la de sus detractores, quienes las condenan como herramientas de control y principales causantes de la sistematización compleja y globalizada del capitalismo postindustrial.

Como ocurrió a principios del siglo XIX con la máquina y su principal consecuencia (el industrialismo), la acelerada implantación de las NTIC en todos los procesos económicos y sociales del siglo XX despertó y sigue atizando en muchos una reacción cuasi ludita que previene contra ellas acusándolas de provocar paros laborales, de la expansión de las depredadoras transnacionales y del fortalecimiento del —hasta ahora— gran policía del mundo (los Estados Unidos de Norteamérica) y sus aliados. Con las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación —subrayan quienes las defenestran— no sólo se magnifica el poder de un sistema económico expoliativo y excluyente, sino que también se sientan las bases para el advenimiento de aquel pesadillesco Big Brother anunciado por Georges Orwell en su novela 1984

En el extremo opuesto se ubican los apóstoles de las NTIC, que las consideran como la nueva panacea del estadio más avanzado de evolución humana. En un arrebato de embriaguez tecnocrática dicen que las computadoras y las tecnologías que convergen con su uso constituyen la solución a la pobreza, la ignorancia y el subdesarrollo. Exigen su instauración globalizada sin pararse a considerar aspectos culturales o de diferencias educativas y de infraestructura de las colectividades donde las quieren implantar. Las NTIC son, desde su punto de vista, la panacea contra las desigualdades en el mundo, desde la escala de los individuos hasta la de las naciones y la de la Aldea Global, la comunidad internacional como unidad compleja.

No cabe duda que ambas posturas se hallan en los extremos, y que las NTIC —sin ser panacea ni trampas de Luzbel— pueden contribuir tanto al avance humano como a su destrucción. ¿Por qué no optar por abordarlas como instrumentos de avance, dependientes del enfoque y de los propósitos de su uso?

Desde esta perspectiva, por principio habrá que tener en cuenta que, como cualquier tecnología, no deben ser implantadas indiscriminadamente en una sociedad, sino asumidas en consonancia con las necesidades y las posibilidades reales de quienes integran el corpus social, en lo económico, en lo cultural, en lo educativo y en lo político. Más aún: sin retroceder en sus posibilidades técnicas, educativas y comunicacionales, deben ser adaptadas al imaginario de cada colectivo y responder a las peculiaridades sociales que le sean propias.

En medio de la pobreza no resuelta y de la ignorancia endémica —por ejemplo— la implantación de las NTIC puede ser una experiencia desastrosa que no sólo lleve a la basura importantes inversiones en tecnología, sino que también provoque rechazos irresolubles que impidan su adopción posterior. En cambio, si se da su adaptación paulatina y adecuada puede dar pie a una importante incorporación de los individuos, los colectivos y las instituciones en el desarrollo de la sociedad del conocimiento, con todas las ventajas que ello conlleva.

El meollo del asunto no es, entonces, si son el camino de Utopía o la senda hacia el Infierno. Más bien cabe preguntarse:

  • ¿Cómo adoptar las NTIC desde la propia circunstancia, marcada en los países subdesarrollados por la pobreza, el retraso democrático, la corrupción en todos los sectores sociales, la ignorancia y la carencia tecnológica?
  • ¿Cómo enfrentar una realidad expoliadora de la seguridad humana que se impone a escala planetaria (“global”, diríamos actualmente) y a la cual no podemos sustraernos, a riesgo de quedar fuera de los procesos económicos y sociales, en la propia nación y en el mundo?
  • ¿Cómo preservar, en suma, nuestra seguridad como individuos y como nación en medio de esta avalancha de “neosaberes” y “neotecnologías” que rigen el avance de la nueva economía mundial?
  • ¿Cómo salvarnos de un nuevo tipo de exclusión?

Las respuestas nos las dan las mismas NTIC. Pasada la borrachera tecnológica de finales del siglo XX y la reacción paranoica ante la resaca posterior, podemos decir que en las sociedades desfavorecidas la posesión de las NTIC puede contribuir en gran medida a su seguridad, a su desarrollo en una palabra; tanto como pudo contribuir para el mismo tipo de sociedades en otros tiempos no lejanos la posesión de la tecnología industrial.

Quizá —¿por qué no planteárnoslo así?— debamos acudir a la analogía respecto al dicho preferido de los actuales militantes de la mundialización con justicia y equidad: “Pensar global, actuar local”, lo que podríamos traducir como “insertémonos en la globalización a nuestro modo y con nuestras posibilidades, sin renunciar a lo que nos caracteriza cultural y socialmente”.

Lo que los apologetas de la implantación tecnológica desbocada quieren ocultar o minimizar —y que los impugnadores de las NTIC pasan por alto soberanamente— es que existe una vía distinta, una “tercera vía” que nos evita vender el alma al Diablo o convertirnos en profetas del retroceso. Esta vía es la socialización del conocimiento.

Como postura político-económica y como filosofía social, se define con éste y otros nombres a una redistribución equitativa de la mayor riqueza de las sociedades posindustriales (la información y sus tecnologías), que a escala internacional cuenta ya con destacadas iniciativas.

A través de dichas iniciativas —mediante la conformación de importantes redes sociales basadas en el uso de las NTIC— amplios sectores otrora excluidos de la posesión y aprovechamiento de las nuevas tecnologías pueden acceder hoy a ellas como herramientas de desarrollo autónomo y como instrumentos para impulsar la recomposición social y económica de sus comunidades y sus instituciones. Ciertamente, las experiencias en este sentido apenas empiezan pero ya rinden importantes frutos por todo el orbe.

Lo que no puede negarse es que mediante las NTIC ya es posible obtener, crear y facilitar instrumentos, métodos, herramientas, conocimientos, estrategias, planes, programas, proyectos y apoyos diversos para que tanto los individuos como las comunidades fortalezcan su grado de integración social y sus redes de intercambio social. La Wolrld Wide Web es el espacio por excelencia para demostrarlo. ¿Cómo aprovecha cada uno de nosotros tal circunstancia?


Fotografía del post: "Keyloger", por Robert van der Steeg.
Algunos derechos reservados, bajo una licencia Creative Commons.



VIDEOCOMPLEMENTO: La brecha digital



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Compartilhado em 6.7.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

Los ciudadanos del siglo XXI arribamos a un nuevo milenio tras la culminación de una centuria marcada por el mayor y más veloz avance de la tecnología en toda la historia humana, así como por el ascenso de un nuevo bien de capital que se constituyó como el más fuerte e importante elemento de desarrollo en los países de economías avanzadas: la información.

La omnipresencia de este nuevo bien dio lugar a lo que se ha dado en llamar “sociedad de la información”. Es éste un concepto y calificativo de sobra impugnado y en exceso enaltecido que no puede pasarse por alto en toda reflexión sobre el fortalecimiento o el debilitamiento de los grupos sociales, constituidos como comunidades, como naciones o como sociedades.

La seguridad humana es quizá uno de los ámbitos donde más influye el buen o mal uso que se da a la tecnología. Por eso, en el contexto de cualquier consideración sobre seguridad humana el concepto de “sociedad de la información” debe ser un ítem importante para el análisis. Y es que, justamente, la mejor o peor caracterización que se dé con este calificativo a una sociedad expresa su mayor o menor desarrollo económico, político, social y cultural. No es gratuito que los países industrializados sean la punta de lanza en la instauración de esa llamada sociedad de la información; como tampoco lo es que hoy día se hayan establecido dos nuevos indicadores de análisis para la medición de las capacidades de conocimiento de una nación: la “alfabetización informática” y la “alfabetización informacional”.

En el trasfondo de toda esta concepción subyace el análisis comparativo sobre el grado de desarrollo tecnológico de las sociedades contemporáneas. En el fin del siglo XX y los albores del XXI, la informática se convirtió en la tecnología por excelencia que ha permitido el avance de las naciones desarrolladas, así como la imposición (llámese “globalización”) de su sistema económico.

La parafernalia cultural, política, educativa, social y económica que implica la aplicación de la informática en todos los órdenes de la vida planetaria ha dado lugar a la definición de lo que hoy conocemos como “Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación” (NTIC). Esto implica la convergencia entre la comunicación telefónica y satelital, el desarrollo de redes de transmisión de datos, las computadoras (ordenadores) cada vez más sofisticadas, el software automatizador de procesos, el software de uso personal, la digitalización de la información, los potentes dispositivos de almacenamiento, la informatización de la edición y la creación de redes internacionales de transmisión de datos. Un completo y complejo entramado de ciencias, disciplinas, técnicas, metodologías, modelos y paradigmas que prefiguran, además, los principios conceptuales y operativos de lo que podría ser una futura “sociedad del conocimiento”.

En este contexto es claro, pues, que si se les utiliza socialmente, las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) pueden representar en su conjunto un instrumento para fortalecer la seguridad humana, tanto en el plano de los individuos como en el de las comunidades que ellos forman.

El hecho es que ya numerosas redes sociales fortalecen sus acciones mediante la utilización de estas tecnologías. Entre otras: importantes redes profesionales de la educación, redes de investigacion científica que optan por los movimientos de apertura del trabajo académico y redes de organizaciones de la sociedad civil que potencian sus acciones a través de la Internet. Sin contar con que son muchas de estas redes las que recientemente han desempeñado un papel fundamental en la presión sobre gobiernos tiránicos y grandes corporativos que intentan apropiarse de la riqueza colectiva.

He ahí algunos usos inteligentes y sociales de las tecnologías, que pueden extenderse hasta la acción social por la transformación del fundamento mismo de los actuales Estados y muchas de las instituciones públicas, cada vez más lejanas del ciudadano común.

Algunos ejemplos vivos de los frutos que cabría esperar de la adopción del enfoque socializador lo constituyen las experiencias de las administraciones autonómicas en España con el software libre, el considerable ahorro financiero de importantes universidades que utilizan plataformas abiertas para la educación a distancia y los innumerables éxitos administrativos y financieros en la gestión estatal convertida al uso de los códigos abiertos.

La conclusión es contundente: más allá de su defensa o negación, las llamadas NTIC debieran ser ampliamente difundidas desde el Estado mediante políticas públicas de desarrollo social y ser aprovechadas por principio en la educación, eje de la transformación y el desarrollo de las sociedades. Y siempre, siempre, siempre, hay que insistir en ello, con un propósito absolutamente social.



VIDEOCOMPLEMENTO
Breves reflexiones sobre el trasfondo de la globalización.



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Compartilhado em 28.6.2011 por Miguel Angel Espinosa Mondragón

Infografía: 'How the Internet Is Revolutionizing Education By Nicholas Jackson' (Vía @eraser)

Eraser recoge una excelente infografía elaborada por Nicholas Jackson en la que se explica la evolución de la Open University a Khan Academy.

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Compartilhado em 23.6.2011 por Equipo GNOSS