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Recursos > Reflexión y debate 2.0

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111 resultats

Chamilo. Hay vida más allá de Moodle.

Reflexión sobre la joven plataforma de software libre Chamilo (y por proximidad Dokeos, Claroline) en comparación con el modelo de Moodle.

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Compartit em 19.8.2011 per Maria Jose Rodríguez Malmierca

Las redes sociales de solidaridad son uno de los principales y más fabulosos fenómenos sociológicos en la Internet. Sus pautas de acción, sus objetivos, su organización y su movilidad sin topes o fronteras reflejan claramente las mejores prácticas a las que la gente asociada en redes solidarias ya recurría aun antes de existir la Internet. Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) han tenido un papel fundamental en el potenciamiento de dichas prácticas, en la proliferación y la transnacionalización de esas redes, así como en la divulgación masiva de sus frutos.

A las causas del nacimiento de este tipo de redes en la Internet podemos agregar los cambios que las NTIC han producido y siguen produciendo tanto en las llamadas industrias culturales como en los sistemas educativos. Podemos destacar dos importantes transformaciones en esos dos ámbitos de la cultura:

  1. La evolución de los sistemas tradicionales de edición hacia un nuevo modelo de producción donde el eBook, o libro electrónico, es la punta de lanza de la digitalización del conocimiento en formatos escritos, sonoros y visuales para su distribución a través de las redes informáticas de transmisión de datos.
  2. La transformación del modelo tradicional de educación a distancia en un modelo mediado por el ordenador y las redes. Un nuevo modelo llamado eLearning, cuya influencia provoca cambios tan profundos en los paradigmas de la educación que el autodidactismo comienza a cuestionar seriamente la autoridad absoluta de las universidades como instituciones para la transmisión del conocimiento.

Las enormes potencialidades de socialización del conocimiento que ambos modelos proveen posibilitan ya la distribución masiva y gratuita de productos de conocimiento a públicos universales a través de la Internet. Se trata, en conclusión, de dos ámbitos de construcción de conocimiento cuya conversión tecnológica impulsa el fortalecimiento de la seguridad humana. Las redes en las comunidades libres, cabe subrayarlo, son el principal espacio de todas estas acciones.

En lo que respecta a la enseñanza, ésta es una de las grandes áreas que las NTIC pueden ayudar a fortalecer para la promoción de la seguridad humana. Mencionábamos líneas atrás la expansión imparable del autodidactismo, a contracorriente de los sistemas establecidos de la educación formal. Un autodidactismo cuyas características actuales jamás habrían sido posibles sin la existencia de la Internet.

E-Iearning, educación a distancia, educación no presencial, educación abierta y educación virtual son sólo algunos de los términos que se utilizan ahora para referirse a una modalidad instructiva y pedagógica que, ya integrada a la cultura convencional, ha tomado gran importancia con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la información.

Hoy día la educación verdaderamente “abierta” es una utopía cada vez más factible y concreta. Desde la creación misma de la imprenta se dieron sus posibilidades, que en la época contemporánea se potenciaron de manera incalculable con el advenimiento de las telecomunicaciones. Actualmente esta modalidad de enseñanza-aprendizaje es una práctica cotidiana a través de la Internet, gracias sobre todo —en lo que respecta a su faceta tecnológica— a la disposición de plataformas informáticas de aprendizaje basadas en el código abierto y el software libre, las cuales permiten la gestión a distancia tanto de los procesos académicos como de los procesos de aprendizaje y tutoría.

La enseñanza a distancia se enmarca así sin reservas en la llamada “Gestión del Conocimiento”, perfilándose además como una de las más importantes plataformas educativas y de formación para toda la vida, sin desplazar necesariamente a las formas e instituciones tradicionales de la educación reglada.

Para que los individuos y los grupos puedan insertarse en lo que también se ha llamado la “Sociedad Red” deben manejar eficientemente los nuevos métodos y herramientas de la enseñanza a distancia, utilizar sus instrumentos y participar en sus procesos (comenzando con los de la Internet). Sólo de esta manera podrán integrarse de manera favorable en la Sociedad del Conocimiento, un ecosistema social —por ahora en construcción— que sienta las bases de un gran proyecto universal basado en la informatización de los saberes y en el cambio de los paradigmas y las prácticas del conocimiento.

En cuanto a la producción editorial, como proceso de producción históricamente ha sido un canal de conocimiento casi siempre reservado para las élites económicas, académicas y políticas. Aún hoy, en países como los de América Latina, la cultura del libro no es un bien común entre las clases más desfavorecidas, que conforman el porcentaje mayoritario de las poblaciones de la región.

Las NTIC vienen a coadyuvar en el cambio de ese panorama. Ahora las publicaciones pueden ponerse al alcance de la mayoría gracias a los avances informáticos en programas y equipos para la llamada autoedición.

Sin mencionar los grandes beneficios que dichos avances han aportado a la industria editorial y a la socialización de los sistemas educativos (al dotarlos con una mejor distribución de contenidos para el estudio), diremos que con la intervención de las NTIC casi cualquier individuo común y corriente —cuando menos con un conocimiento básico de los procesos editoriales, por supuesto— puede establecer toda una red de publicaciones multiformato de amplia distribución e irrisorio costo. Un panorama prometedor, sin duda, pero ante el cual habrá que promover paralelamente la profesionalización editorial de la producción así generada, para fortalecer y no corromper por la improvisación una actividad tan vital para la sociedad.

El hecho es que actualmente cualquier individuo con una conexión a Internet puede tener a su alcance importantes acerbos de libros electrónicos, los cuales pueden incluso adquirirse sin costo e imprimirse sin restricciones. Y no se trata sólo de ediciones precarias, sino también (cada vez en mayor medida) de importantes publicaciones hechas con todo el rigor editorial y avaladas por autoridades reconocidas en las materias de las cuales tratan.

Además, los programas para la organización bibliográfica y la lectura experta de publicaciones electrónicas se distribuyen gratuitamente a través de la Internet junto con un sinfín de recursos de libre distribución, fundamentalmente importantes para la investigación social y el trabajo periodístico, académico y científico.

Metadata es una organización social, sin fines de lucro, que produce algunas de estas publicaciones y ofrece formación en el uso de modelos y herramientas para la investigación experta. Muchos de nuestros recursos educativos y de desarrollo de medios los compartimos con los usuarios de la Red a través de Paradigmas Complexus y algunos espacios más coordinados por la ONG. Te invitamos a conocer e introducirte en nuestras plataformas y redes, donde puedes suscribirte y participar con nosotros en la construcción del conocimiento y la socialización de los saberes. Además de participar en Gnoss, también formamos parte de la red de ONG Wiserheart.


VIDEOCOMPLEMENTO

Introducción express al eLearning


Fotografía del post: "Embraced by Words", por Robert van der Steeg.
Algunos derechos reservados, bajo una licencia Creative Commons.



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Compartit em 1.8.2011 per Miguel Angel Espinosa Mondragón

Motivaciones y obstáculos para introducir el aprendizaje informal en el aula (Universidad Social 2.0)

Extensa introducción de Carlos López Ardao en la 1ª Conferencia Universidad 2.0 para la Mesa Redonda "Centros, sistemas y plataformas educativas on-line. Adaptación al nuevo escenario EEES".

Interesante enfoque sobre informal learning.

Este recurso fué publicado originalmente en la comunidad La otra escuela: innovación educativa.

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Publicat em 29.7.2011 per Equipo GNOSS

La llamada “Gestión del Conocimiento” es una de las más importantes actividades de las nuevas redes sociales basadas en la verdadera socialización para el desarrollo humano. Su principal sitio de encuentro son los canales de militancia social y actividad académica que posibilita la International Network, mejor conocida como Internet. De manera consciente o no, todas estas redes echan mano de ese paradigma organizacional que, proveniente de la administración, sustenta las mejores prácticas en los ámbitos de la actividad científica y académica.

Con el ánimo de simplificar, podemos entender a la Gestión del Conocimiento desde tres perspectivas a la vez: como un paradigma, como un modelo y como un instrumento. Un paradigma porque se constituye como un nuevo punto de partida o enfoque para abordar los conceptos, las formas y los métodos de aprehensión del conocimiento en cualquier territorio de la actividad humana; un modelo porque se plantea como una nueva disciplina que nos provee con la organización, los métodos y las herramientas necesarias para aprovechar la aprehensión del conocimiento en la sociedad compleja que hoy habitamos; un instrumento porque echando mano de sus principios básicos tenemos a nuestra disposición un apoyo invaluable para organizar nuestro manejo de la información y los procesos de construcción de conocimiento.

El objetivo central de la Gestión del Conocimiento es facilitar la adquisición, generación, desarrollo, mantenimiento, organización, acumulación, sistematización, intercambio, promoción y difusión del conocimiento; en el caso que nos ocupa, el conocimiento que las redes sociales ya mencionadas requieren para potenciar el desarrollo humano mediante la educación, la formación y la capacitación de los individuos, los grupos y las organizaciones.

Los valores cívicos, el ejercicio consciente de la tolerancia y la promoción de la ética personal, profesional y social condicionan permanentemente las acciones de estas redes. Entre todas ellas, en la Internet destacan las redes de las “comunidades libres”, en las que el viejo y temido hacker de finales del siglo XX se desenvuelve como un cibermilitante social cuyas principales armas de combate político son la educación y, por supuesto, las Nuevas Tecnologías de la Información y el Conocimiento (NTIC).

Para el logro de sus objetivos, las nuevas redes sociales de solidaridad (originadas en su mayoría en el movimiento del software libre y en redes previamente existentes fuera de la “virtualidad”) operan infraestructuras y proyectos colectivos ampliamente incluyentes, en los que los sujetos objetivo de sus acciones —cualquier usuario de la Red de Redes— pueden participar en la apropiación amplia y continua de los beneficios de las culturas locales, nacionales e internacionales, en todas sus vertientes, humanísticas, científicas, religiosas, sociales, étnicas, económicas, etc.

El fin último de este tipo de redes: ofrecer a cualquiera los elementos necesarios para participar en la conformación de una sociedad más igualitaria, mejor educada y practicante de valores éticos que la impulsen hacia la solidaridad, el perfeccionamiento de la civilidad, el fortalecimiento del tejido social y la vivencia del sentido humanista de la existencia.

A través de la apropiación y redistribución de la información y el conocimiento, desde las nuevas redes sociales basadas en el uso solidario de las NTIC, individuos, organizaciones, grupos, comunidades y sociedades enteras demuestran que mediante la utilización sensata de estas herramientas es posible:

  • Contribuir eficazmente al propio progreso y el de la sociedad.
  • Obtener formación libre y gratuita en diversas capacidades necesarias para la participación socioeconómica y política.
  • Favorecer la transferencia tecnológica en materia informática al menor costo posible hacia los países y los grupos menos favorecidos.
  • Colaborar en la promoción de ciudadanos educados cívicamente, conscientes de sus derechos y obligaciones.
  • Aprovechar mejor las posibilidades del capital social para la promoción individual y comunitaria.
  • Transformar las relaciones sociales para la construcción de una sociedad justa y equitativa, formada por individuos y comunidades que basen su interacción en una convivencia fundada en la equidad, la responsabilidad y el respeto a los derechos individuales, humanos, civiles, sociales, políticos, económicos y religiosos.
  • Promover la educación permanente: educar, educar y educar.


En ese contexto, la casi totalidad de las nuevas redes sociales basadas en el trabajo por el desarrollo comunitario estimulan y propician el uso ético y social de los medios masivos de comunicación por parte de todos los involucrados en su manejo, como periodistas, actores, productores, realizadores, directores, comercializadores y usuarios, entre otros.

En los mejores casos (sin asumir partido o militancias particulares y al margen de la ideologización de sus acciones), desde esta clase de redes sociales infinidad de individuos impulsan iniciativas que apuntan a diversos sentidos fortalecedores de la seguridad humana, que inciden desde todo tipo de acciones. Por ejemplo:

  • Educación, capacitación y promoción de la cultura y las bellas artes mediante la institucionalización de nuevos tipos de licenciamiento público y reserva de derechos para posibilitar la socialización de las creaciones intelectuales y artísticas, sin que los creadores renuncien a su propiedad o dejen de percibir justas utilidades por su trabajo.
  • Capacitación sistematizada en el uso de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como promoción de las mismas, a través de las vías que ofrece la Internet.
  • Diseño y desarrollo de instrumentos y aplicaciones de software de distribución libre, con lo cual se propicia un férreo combate a la piratería, así como una intensiva promoción de valores y el abatimiento de las dependencias tecnológicas.
  • Investigación e intercambio de conocimientos y experiencias profesionales en materia de comunicación, educación, capacitación y gestión para el desarrollo sostenible. El conocimiento se hace abierto y comienza a intercambiarse en las modalidades “open” dentro y fuera de los ámbitos científico y académico.
  • Diseño y operación de proyectos de comunicación y comunitarios, con lo que se impulsa el empoderamiento de las comunidades.
  • Elaboración participativa de propuestas legislativas tendientes a mejorar las condiciones educativas, socioeconómicas y culturales de grupos sociales en particular y de la población en general, incluyendo la diversidad étnica de sus sociedades. Es decir la construcción de una sociedad verdaderamente incluyente.
  • Difusión libre y gratuita de información y conocimientos especializados en comunicación y desarrollo organizacional. Para potenciar a las instituciones y las empresas por igual, en el marco de una visión plenamente socializadora.
  • Formación de medios de información (como las estaciones radiotransmisoras educativas en Internet), a través de los cuales ocurre el intercambio de experiencias comunitarias y de información para el mejoramiento de la vida y la economía familiar.
  • Promoción y producción de programas de radio y televisión de carácter cultural, con fuerte énfasis en la preservación y promoción de las costumbres, tradiciones y saberes locales.
  • Promoción, fomento, coordinación, patrocinio y subvención de cursos, conferencias, seminarios, talleres, simposios, diplomados, encuentros y congresos con el propósito de capacitar, asesorar, instruir, formar conocimiento, enseñar, intercambiar, investigar y difundir productos de investigación científica. ¿Los beneficiarios?: cualquier usuario de la Internet.
  • Generación, venta e intercambio de productos y servicios en el marco de una nueva economía solidaria, dando lugar así a la paulatina formación internacional de un nuevo modelo de economía (aunque de añeja inspiración desde las trincheras del “comercio justo”).
  • Mejoramiento de las relaciones entre el individuo, la comunidad y quienes manejan los diferentes medios de comunicación, para lograr un entendimiento común de la misión social y cultural de dichos instrumentos de difusión masiva.
  • Creación y operación de museos comunitarios, bibliotecas públicas, escuelas y redes virtuales de comunicación y educación, a escalas local, regional, nacional e internacional.
  • Atención comunicacional a las personas que, por sus carencias socioeconómicas o por problemas de invalidez, se ven impedidas para satisfacer sus requerimientos básicos de subsistencia y desarrollo.
  • Desarrollo y promoción de centros y empresas de comunicación desde donde se operan proyectos al servicio de individuos, comunidades locales o de la sociedad en general, con preponderante perspectiva social.


Es claro entonces que, así como pueden servir para perfeccionar la explotación del hombre por el hombre y reforzar el control de los individuos y las sociedades, las NTIC también pueden potenciar el desarrollo individual y colectivo. Todo depende del uso que se les dé y de los contenidos que se transmitan por sus canales de distribución. Una de las principales pruebas de ello es el uso que las redes mencionadas dan a estas tecnologías para extender la socialización del conocimiento.

Podemos afirmar sin duda alguna que el abatimiento de costos que ofrecen en muchos procesos, así como su enorme capacidad para conjuntar el trabajo de redes humanas y redes tecnológicas (como la integración que hemos venido mencionando), califica a las NTIC como medios idóneos para la Gestión del Conocimiento. Por primera vez esa gestión puede estar realmente en las manos de la sociedad misma, desde el plano individual hasta el comunitario. Las redes sociales representan uno de los canales más importantes para lograrlo.



VIDEOCOMPLEMENTO

Gestión del Conocimiento

(Una visión completa de la instrumentación del modelo en la empresa como organización, perfectamente transferible a cualquier tipo de organización, desde el ámbito individual y una red de trabajo académico hasta una institución completa, académica o gubernamental)


Parte 1


Parte 2


Parte 3



Fotografía del post: "PopArt", por Robert van der Steeg.
Algunos derechos reservados, bajo una licencia Creative Commons.



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Compartit em 23.7.2011 per Miguel Angel Espinosa Mondragón

¿Sería posible afirmar que ha sido la eclosión de las redes sociales quien modifica de una forma total y estructural las mentes de las futuras generaciones y ponen de manifiesto lo profundamente obsoletos que quedaron los modelos educativos tradicionales? Si Twitter está modificando los paradigmas asociados a la comunicación, no es de extrañar que se consolide de forma vertiginosa como una herramienta educativa imprescindible.

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Publicat em 12.7.2011 per Equipo GNOSS

Los ciudadanos del siglo XXI arribamos a un nuevo milenio tras la culminación de una centuria marcada por el mayor y más veloz avance de la tecnología en toda la historia humana, así como por el ascenso de un nuevo bien de capital que se constituyó como el más fuerte e importante elemento de desarrollo en los países de economías avanzadas: la información.

La omnipresencia de este nuevo bien dio lugar a lo que se ha dado en llamar “sociedad de la información”. Es éste un concepto y calificativo de sobra impugnado y en exceso enaltecido que no puede pasarse por alto en toda reflexión sobre el fortalecimiento o el debilitamiento de los grupos sociales, constituidos como comunidades, como naciones o como sociedades.

La seguridad humana es quizá uno de los ámbitos donde más influye el buen o mal uso que se da a la tecnología. Por eso, en el contexto de cualquier consideración sobre seguridad humana el concepto de “sociedad de la información” debe ser un ítem importante para el análisis. Y es que, justamente, la mejor o peor caracterización que se dé con este calificativo a una sociedad expresa su mayor o menor desarrollo económico, político, social y cultural. No es gratuito que los países industrializados sean la punta de lanza en la instauración de esa llamada sociedad de la información; como tampoco lo es que hoy día se hayan establecido dos nuevos indicadores de análisis para la medición de las capacidades de conocimiento de una nación: la “alfabetización informática” y la “alfabetización informacional”.

En el trasfondo de toda esta concepción subyace el análisis comparativo sobre el grado de desarrollo tecnológico de las sociedades contemporáneas. En el fin del siglo XX y los albores del XXI, la informática se convirtió en la tecnología por excelencia que ha permitido el avance de las naciones desarrolladas, así como la imposición (llámese “globalización”) de su sistema económico.

La parafernalia cultural, política, educativa, social y económica que implica la aplicación de la informática en todos los órdenes de la vida planetaria ha dado lugar a la definición de lo que hoy conocemos como “Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación” (NTIC). Esto implica la convergencia entre la comunicación telefónica y satelital, el desarrollo de redes de transmisión de datos, las computadoras (ordenadores) cada vez más sofisticadas, el software automatizador de procesos, el software de uso personal, la digitalización de la información, los potentes dispositivos de almacenamiento, la informatización de la edición y la creación de redes internacionales de transmisión de datos. Un completo y complejo entramado de ciencias, disciplinas, técnicas, metodologías, modelos y paradigmas que prefiguran, además, los principios conceptuales y operativos de lo que podría ser una futura “sociedad del conocimiento”.

En este contexto es claro, pues, que si se les utiliza socialmente, las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) pueden representar en su conjunto un instrumento para fortalecer la seguridad humana, tanto en el plano de los individuos como en el de las comunidades que ellos forman.

El hecho es que ya numerosas redes sociales fortalecen sus acciones mediante la utilización de estas tecnologías. Entre otras: importantes redes profesionales de la educación, redes de investigacion científica que optan por los movimientos de apertura del trabajo académico y redes de organizaciones de la sociedad civil que potencian sus acciones a través de la Internet. Sin contar con que son muchas de estas redes las que recientemente han desempeñado un papel fundamental en la presión sobre gobiernos tiránicos y grandes corporativos que intentan apropiarse de la riqueza colectiva.

He ahí algunos usos inteligentes y sociales de las tecnologías, que pueden extenderse hasta la acción social por la transformación del fundamento mismo de los actuales Estados y muchas de las instituciones públicas, cada vez más lejanas del ciudadano común.

Algunos ejemplos vivos de los frutos que cabría esperar de la adopción del enfoque socializador lo constituyen las experiencias de las administraciones autonómicas en España con el software libre, el considerable ahorro financiero de importantes universidades que utilizan plataformas abiertas para la educación a distancia y los innumerables éxitos administrativos y financieros en la gestión estatal convertida al uso de los códigos abiertos.

La conclusión es contundente: más allá de su defensa o negación, las llamadas NTIC debieran ser ampliamente difundidas desde el Estado mediante políticas públicas de desarrollo social y ser aprovechadas por principio en la educación, eje de la transformación y el desarrollo de las sociedades. Y siempre, siempre, siempre, hay que insistir en ello, con un propósito absolutamente social.



VIDEOCOMPLEMENTO
Breves reflexiones sobre el trasfondo de la globalización.



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Compartit em 28.6.2011 per Miguel Angel Espinosa Mondragón

Infografía: 'How the Internet Is Revolutionizing Education By Nicholas Jackson' (Vía @eraser)

Eraser recoge una excelente infografía elaborada por Nicholas Jackson en la que se explica la evolución de la Open University a Khan Academy.

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Compartit em 23.6.2011 per Equipo GNOSS

La Universidad 2.0: una institución más social y participativa (rosario3.com)

Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de España revisan la comunicación 2.0 en su aplicación dentro de la universidad y concluyen que las herramientas on-line conseguirán adoptar un modelo más horizontal de universidad,

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Publicat em 17.6.2011 per Equipo GNOSS

En el foro online de un curso sobre Nuevas Tecnologías y Web 2.0 al que asistí, envié el mensaje que copio aquí por si alguien lo lee.

Algunas impresiones apresuradas

 

Me da la sensación de que varias ideas subyacen a las posiciones habituales respecto al tema que nos ocupan:

1. La primera es la de motivación. Parece que la principal queja de muchos de nosotros, explícita o implícita, es la falta de motivación de los estudiantes.

2. Otra idea es la de la oposición educación formal / educación informal. No estoy muy seguro de que los límites entre una y otra estén claros y menos de que una y otra estén bien definidas.

3. Y otra es la de la necesidad de monitorización del proceso educativo porque éste correspondería más bien a una transmisión y no a una "recolección" de conocimientos mostrencos y que se presentan indiferenciadamente.

4. Finalmente, creo que en general somos víctimas de algunos clichés. Es un cliché, por ejemplo, pensar que un individuo que ha desarrollado una habilidad para cierto tipo de tareas presenta, sólo por ello, un déficit serio en otras.

Personalmente, el único asunto que me preocupa es el de que una comunidad aparentemente más democrática puede ver surgir formas de poder más "salvajes". Si el conocimiento está jerarquizado y existe un corpus o un canon de lo que hay que saber, el proceso educativo se puede organizar sobre esa jerarquización y la autoridad educativa encuentra en ella legitimada su propia función... y los demás participantes del proceso también.

Lo que supongo es que existe frecuentemente un correlato entre la desintegración de esa jerarquía, de ese canon de conocimiento y la aparición de fórmulas educativas aparentemente más igualitarias y con roles menos diferenciados. Sin embargo, éste sería precisamente el contexto en que algunos participantes podrían ejercer el poder de modo más arbitrario.

Naturalmente, esto no corresponde sólo, ni mucho menos, al asunto de las redes sociales. Es más, el ejemplo paradigmático de lo que digo lo hallaría en los departamentos de literatura de las universidades americanas en los ochenta. Sería una paradoja análoga a la de las iglesias protestantes en Norteamérica: No tienen un Papa único, no existe una jerarquía férrea aunque sujeta a derecho; lo que hay son pastores que disponen de sus parroquianos a veces casi como señor de horca y cuchillo. La libre interpretación suprime un dogma universal, pero hace que surjan dogmas locales de mucha mayor arbitrariedad.

Dejo ya estas disquisiciones y, si habéis llegado hasta aquí, paso a introducir en la pintura el asunto de las nuevas tecnologías y las redes sociales. Diría que tendemos a identificar a la web 2.0 con una panorama, salvando todo lo que ella que salvar, de roles indiferenciados, lo que rompería la asimetría tradicional de la educación. De ahí que algunos puedan ver en peligro que lo que se aprenda sean las cosas que hay que aprender (que hay que aprender según ellos, claro). Y también existe el otro peligro, el de que surjan formas de dominación peores que las habituales (que ya es decir, dirán algunos). Y esos peligros yo creo que dependen del modo en que se coordinen las nuevas tecnologías y las redes sociales con las instituciones docentes o, mejor, con las prácticas instituidas en éstas.

Quizá la partida se juegue más allá de nuestra voluntad y resultara de ello que la potencia de la tecnología determine un cambio en las relaciones sociales (un cambio de sustitución, no uno de complementación o extensión); o quizá suceda que el cambio tecnológico no sea lo suficientemente potente para ello y que todo se quede en esa extensión o ampliación de las fórmulas en que cristalizan las relaciones sociales.

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Publicat em 6.6.2011 per Ricardo Alonso Maturana

Debates Al Límite: Medio Ambiente y Desarrollo

Tercer video de la serie "Debates Al Límite" sobre medio ambiente y desarrollo, realizado por la clase de 5ºC de Economía del Desarrollo de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales e la Universidad Complutense de Madrid, bajo la dirección del Pr.Dr. Juan A. de Castro.

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