formularioHidden
formularioRDF
Login

Regístrate

 

¿Qué puedo hacer?

Uso social de las nuevas tecnologías de la información [Seguridad Humana I/IX]

tipo de documento Artículo

Compartido Miguel Angel Espinosa Mondragón Por Miguel Angel Espinosa Mondragón

Acerca de este recurso...

Visitas 292

Valoración +1 Me gusta No me gusta

Los ciudadanos del siglo XXI arribamos a un nuevo milenio tras la culminación de una centuria marcada por el mayor y más veloz avance de la tecnología en toda la historia humana, así como por el ascenso de un nuevo bien de capital que se constituyó como el más fuerte e importante elemento de desarrollo en los países de economías avanzadas: la información.

La omnipresencia de este nuevo bien dio lugar a lo que se ha dado en llamar “sociedad de la información”. Es éste un concepto y calificativo de sobra impugnado y en exceso enaltecido que no puede pasarse por alto en toda reflexión sobre el fortalecimiento o el debilitamiento de los grupos sociales, constituidos como comunidades, como naciones o como sociedades.

La seguridad humana es quizá uno de los ámbitos donde más influye el buen o mal uso que se da a la tecnología. Por eso, en el contexto de cualquier consideración sobre seguridad humana el concepto de “sociedad de la información” debe ser un ítem importante para el análisis. Y es que, justamente, la mejor o peor caracterización que se dé con este calificativo a una sociedad expresa su mayor o menor desarrollo económico, político, social y cultural. No es gratuito que los países industrializados sean la punta de lanza en la instauración de esa llamada sociedad de la información; como tampoco lo es que hoy día se hayan establecido dos nuevos indicadores de análisis para la medición de las capacidades de conocimiento de una nación: la “alfabetización informática” y la “alfabetización informacional”.

En el trasfondo de toda esta concepción subyace el análisis comparativo sobre el grado de desarrollo tecnológico de las sociedades contemporáneas. En el fin del siglo XX y los albores del XXI, la informática se convirtió en la tecnología por excelencia que ha permitido el avance de las naciones desarrolladas, así como la imposición (llámese “globalización”) de su sistema económico.

La parafernalia cultural, política, educativa, social y económica que implica la aplicación de la informática en todos los órdenes de la vida planetaria ha dado lugar a la definición de lo que hoy conocemos como “Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación” (NTIC). Esto implica la convergencia entre la comunicación telefónica y satelital, el desarrollo de redes de transmisión de datos, las computadoras (ordenadores) cada vez más sofisticadas, el software automatizador de procesos, el software de uso personal, la digitalización de la información, los potentes dispositivos de almacenamiento, la informatización de la edición y la creación de redes internacionales de transmisión de datos. Un completo y complejo entramado de ciencias, disciplinas, técnicas, metodologías, modelos y paradigmas que prefiguran, además, los principios conceptuales y operativos de lo que podría ser una futura “sociedad del conocimiento”.

En este contexto es claro, pues, que si se les utiliza socialmente, las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) pueden representar en su conjunto un instrumento para fortalecer la seguridad humana, tanto en el plano de los individuos como en el de las comunidades que ellos forman.

El hecho es que ya numerosas redes sociales fortalecen sus acciones mediante la utilización de estas tecnologías. Entre otras: importantes redes profesionales de la educación, redes de investigacion científica que optan por los movimientos de apertura del trabajo académico y redes de organizaciones de la sociedad civil que potencian sus acciones a través de la Internet. Sin contar con que son muchas de estas redes las que recientemente han desempeñado un papel fundamental en la presión sobre gobiernos tiránicos y grandes corporativos que intentan apropiarse de la riqueza colectiva.

He ahí algunos usos inteligentes y sociales de las tecnologías, que pueden extenderse hasta la acción social por la transformación del fundamento mismo de los actuales Estados y muchas de las instituciones públicas, cada vez más lejanas del ciudadano común.

Algunos ejemplos vivos de los frutos que cabría esperar de la adopción del enfoque socializador lo constituyen las experiencias de las administraciones autonómicas en España con el software libre, el considerable ahorro financiero de importantes universidades que utilizan plataformas abiertas para la educación a distancia y los innumerables éxitos administrativos y financieros en la gestión estatal convertida al uso de los códigos abiertos.

La conclusión es contundente: más allá de su defensa o negación, las llamadas NTIC debieran ser ampliamente difundidas desde el Estado mediante políticas públicas de desarrollo social y ser aprovechadas por principio en la educación, eje de la transformación y el desarrollo de las sociedades. Y siempre, siempre, siempre, hay que insistir en ello, con un propósito absolutamente social.



VIDEOCOMPLEMENTO
Breves reflexiones sobre el trasfondo de la globalización.



Licencia Creative Commons Contenido bajo una licencia de Creative Commons Attribution 3.0 License.

0 comentarios

¿Quieres comentar? Regístrate o inicia sesión